En Formosa es alarmante el consumo de cigarrillos "dudosos"

En la ciudad de Formosa, es cada vez mayor el número de cigarrillos presuntamente hechos con desperdicios vegetales tóxicos. Los cigarrillos introducidos provienen principalmente de Paraguay, donde se fabrican bajo un manto de incertidumbre y corrupción del país vecinoSegún datos oficiales de las autoridades nacionales encargadas de la protección de las fronteras, la cifra de cartones de cigarrillos de origen extranjero son muy elevadas ya que Prefectura Naval Argentina; Gendarmería Nacional y Policía Provincial incautaron el año pasado más de dos millones de cartones. Con lo que queda a las claras el nivel de consumo que tienen en Formosa estos productos de dudosa procedencia.
Lo que pasa en América

hora los fumadores no sólo deberán preocuparse del cáncer, también tendrán que estar alerta de lo que fuman. Una investigación desarrollada por las fiscalías especializadas en delitos contra los derechos de propiedad intelectual de diversos países latinoamericanos reveló que los cigarrillos falsos que se venden en las calles de la ciudad están rellenos de cabello y pilosidades de animales, y en algunos casos hasta desechos y desperdicios de tabaco, entre otros componentes altamente tóxicos.

Un fiscal de circuito de Panamá, José Prado, aseguró que en los operativos para detectar los cigarrillos falsificados se logró establecer que están rellenos de cabellos y que ello atenta contra la salud de la población.

Asimismo explicó que en las calles se están vendiendo otros productos falsos como cremas dentales, hojas de afeitar y juguetes infantiles que son potencialmente peligrosos para los consumidores.

Reveló que en los últimos años se ha registrado un incremento de las denuncias por la venta de artículos con marcas falsificadas.

También detalló que se ha detectado una gran cantidad de discos compactos piratas en las calles, así como películas en formato DVD que pueden ocasionar daños en los aparatos reproductores. Sostuvo que la piratería de marcas, libros y discos compactos provoca grandes pérdidas a las empresas dedicadas a su producción.

Las investigaciones también han revelado que la mayoría de los artículos falsos proceden de países asiáticos, que llegan a América para ser introducidos en todos los países a través de los puertos.

Las autoridades latinoamericanas propusieron como alternativas para frenar esta actividad reforzar la vigilancia en las zonas fronterizas, donde se produce un intenso movimiento de mercancía.

Otros artículos falsificados que se venden son los perfumes, de los que no sólo se altera la fragancia, sino que se copian los envases para engañar al comprador. Por otra parte se ha detectado la falsificación de algunas marcas de ropa y electrodomésticos.

El mercado de los cigarrillos falsos

Casi el 90% de los cigarrillos de contrabando con la marca Philip Morris International interceptados por los gobiernos eran falsos. Se trataba de imitaciones. El mercado de los cigarrillos falsificados se está convirtiendo en un grave problema global, provoca pérdidas a los fabricantes de tabaco como a los estados latinoamericanos, estimadas en cientos de millones de euros al año.

Los fumadores engañados que compran cigarrillos falsos no obtienen el producto que esperan. A modo de ejemplo, en un reciente documental de la BBC se afirmaba que los cigarrillos falsos contenían "un 75% más de alquitrán, un 28% más de nicotina y un 63% más de monóxido de carbono" que los cigarrillos originales, y muchos de ellos estaban incluso "contaminados con arena y con diversos materiales para el embalaje, como trozos de plástico".

Según la Comisión Europea, las organizaciones criminales internacionales dedicadas a la producción falsificada "explotan a sus trabajadores, que suelen ser casi siempre niños que trabajan encerrados en espacios minúsculos y sin ninguna preocupación por la seguridad personal ni por los derechos humanos". Además, la Comisión calcula que los productos falsificados de todo tipo generan la pérdida de 100.000 puestos de trabajo cada año. Los cigarrillos "truchos" viajan disimulados entre juguetes, electrónicos y otros artículos (a diferencia de la cocaína o la heroína, no hay perros adiestrados para detectar cigarrillos).

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