Con formato de factura de gas y electricidad la crisis pasa la factura

El modelo kirchnerista de servicios públicos sostenidos artificialmente a través de suculentos y grises subsidios, estuvo, desde el inicio, condenado al fracaso y al estallido.
No sólo nos trajo el más importante retraso en la materia por la falta de inversiones que se le permitió a los prestatarios, sino que hoy, inocultablemente, muestra su cara más dramática y pone a los argentinos al borde de la imposibilidad de pago de los mismos.

El tarifazo promovido por el Gobierno Nacional bajo el argumento de recuperar competitividad y financiar el plan de inversiones que las empresas prestadoras de los servicios de gas y distribución eléctrica debieron ejecutar, significa ni más ni menos que la aceptación del rotundo fracaso de tanta pasividad y tanto "estado bobo". Mientras los argentinos destinábamos miles de millones de pesos a subsidiar a Camuzzi y a las distribuidoras de energía eléctrica (no es el caso de nuestra Cooperativa), los accionistas de esas empresas extranjeras se llevaban esos mismos recursos como suculentas ganancias distribuidas sin haber realizado las mínimas inversiones que garantizaran la continuidad de un servicio de calidad ni el autoabastecimiento energético.

Hoy resulta inadmisible que se pretenda actualizar las tarifas de servicios esenciales de un día al otro, poniendo a los argentinos al borde de la imposibilidad de mantener dichos servicios y dejando a los mismos librados a su mayor o menor fortuna para poder afrontar un aumento que desequilibra el presupuesto del 90% de los hogares. Claramente, en las facturas del gas terminaremos pagando los costos de la crisis, crisis que Cristina se jactaba que no nos afectaría.

Ante ello, debemos organizar una pacífica pero vigorosa resistencia civil, haciendo los trámites necesarios para abonar en disconformidad y excluyendo el cargo creado por el Decreto 2067/09, o interponiendo recursos de inaplicabilidad ante la Justicia.

COALICION CIVICA CHACABUCO

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