La formación de nuevos científicos, otra de las misiones del Inidep

La formación de nuevos científicos, otra de las misiones del Inidep
Además de protagonizar largas campañas para evaluar el estado de los recursos pesqueros, los buques del Inidep también constituyen una pieza vital para la formación de nuevos investigadores. LA CAPITAL viajó a bordo del Oca Balda, junto a estudiantes univ
Con 26 años de vida, el Capitán Oca Balda cumplió con creces su misión al servicio del Instituto de Investigación y Desarrollo Pesquero. Y lo sigue haciendo con éxito, al igual que los otras dos embarcaciones que posee el organismo: el Capitán Cánepa y el Eduardo Holmberg.

No sólo actúan como una herramienta esencial para quienes se dedican de manera sistemática al estudio del Mar Argentino y de sus especies. Los buques también son valiosos instrumentos para formar nuevos investigadores.

El sábado pasado, el Oca Balda realizó un viaje de unas 10 horas. Zarpó desde el puerto de Mar del Plata a las 9 de la mañana y regresó a la escollera Norte cuando el sol ya se ocultaba.

Doce estudiantes de la carrera de Biología de la Universidad Nacional de Mar del Plata y de la Universidad Nacional de Buenos Aires se internaron mar adentro y realizaron algunas de las tareas que habitualmente desarrollan los científicos del Inidep durante las campañas de investigación.

Junto a ellos también viajó LA CAPITAL, que pudo compartir una jornada completa con los estudiantes, los científicos del instituto y la tripulación estable de la embarcación".

"El buque cumple un papel muy importante en la formación de nuevos recursos humanos", subrayó la licenciada en Biología Laura Machinandiarena, quien estuvo a cargo junto a otros profesionales y técnicos de las actividades que realizaron los estudiantes.

Con la salida del sábado pasado, el Inidep ya realizó 20 viajes didácticos de estas características.

Para Machinandiarena estas experiencias generalmente son "auspiciosas" ya que terminan consolidando la vocación de los estudiantes por la Biología Marina.

Ella misma es un buen ejemplo de eso. Hace varios años, cuando aún cursaba en la UBA, subió por primera vez al Oca Balda para participar de un viaje de estudios similar al que se acaba de hacer. "Yo soy de Buenos Aires y vine a Mar del Plata a cursar parte de la materia Oceanografía Biológica. Entonces me embarqué por primera vez en el Oca Balda y fue una forma de darme cuenta de que quería quedarme acá", aseguró.

Buena parte de los científicos que trabajan hoy en el organismo también se terminaron de convencer de que lo suyo era el estudio del mar y de sus especies tras caminar por las cubiertas del buque. No sólo el Inidep se nutrió con científicos que hicieron esta experiencia. El viaje didáctico también marcó a otros investigadores que hoy trabajan en universidades, el Conicet y otros organismos científicos de la costa.

El doctor Martín Ehrlich fue el jefe científico del viaje realizado el sábado pasado.

Según le dijo a LA CAPITAL, a pesar de que estas salidas demandan esfuerzo y recursos, es importante preservarlas para garantizar una formación de excelencia. "La Unesco recomienda que el estudio de la Oceanografía Biológica incluya esta clase de actividades, con salidas al mar en las que los alumnos dispongan de todos los instrumentos necesarios. Por eso se aconseja que las universidades, que no tienen los recursos para afrontar esto, se relacionen con instituciones como el Inidep para poder cumplir con esta tarea", explicó.

Además de Machinandiarena y Ehrlich otros científicos y técnicos del organismo guiaron a los alumnos en su experiencia en alta mar.

Fueron el licenciado Daniel Brown; el técnico Martín Bertelo y el técnico del Servicio Hidrológico Nacional, Néstor Taborda.

Actividad de investigación

El Oca Balda viajó durante unas 2 horas en línea recta hacia el este de Mar del Plata, comandado por Pedro Baldino, un capitán que durante años se dedicó a la pesca comercial y que ahora trabaja para el instituto, integrando el plantel de la tripulación de los buques del Inidep.

El barco recorrió unas 25 millas -casi 50 kilómetros- a través de un mar "planchado" hasta llegar a una zona en la que habitualmente se realizan buenas capturas de variado costero.

La sonda del Oca Balda, además de reportar cuál es la distancia que existe desde el casco hasta el fondo del mar, permite determinar dónde existen cardúmenes.

Es un instrumento que hoy utiliza toda la flota pesquera argentina de altura y que hizo mucho más eficiente la pesca, explicó Baldino.

Cuando el monitor indicaba la existencia de una importante cantidad de peces, el capitán del Oca Balda dio la orden para que se lanzara una red de arrastre que tras media hora de labor, permitió subir a la cubierta una importante cantidad de salmones, besugos y meros, entre otras especies. "Los estudiantes hicieron una clasificación de las capturas y midieron su talla y peso", precisó Ehrlich.

Esto mismo es lo que suelen hacer los investigadores durante las largas campañas, pero decenas de veces y de acuerdo a diseños estadísticos que les permiten evaluar la situación biológica de distintas especies.

Luego de eso, se tomaron muestras del plancton que fueron observadas en el laboratorio que existe a bordo de la embarcación. Según Ehrlich, esta tarea cuando es realizada en intensidad durante una campaña, es la que permite establecer dónde se ubican las áreas de cría y desove de diversas especies. Mientras el buque regresaba a Mar del Plata, desde la cubierta se lanzó al mar un CTD, un instrumento con el que se puede determinar la temperatura y conductividad del agua.

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