Una forma de gobernar agotada

Los cambios vendrán desde el Congreso
Después de años de ejercer el poder a fuerza de mayorías automáticas o de decretos de necesidad y urgencia, el kirchnerismo se topó con una nueva realidad. Tras la derrota electoral, ahora tendrá que arreglárselas para consensuar políticas con la oposición o lograr alianzas para atravesar el filtro del Congreso.

Otra consecuencia que dejó la elección, posiblemente una de las menos deseadas por el Gobierno, es la ínfula reformista que ahora tiene la oposición. Justamente por la importancia que Néstor Kirchner les dio a los comicios y por haberlos convertido en plebiscito sobre las últimas dos gestiones presidenciales, la derrota les dejó servida a los opositores la posibilidad de reclamar cambios.

Así las cosas, estas semanas se han convertido en vitales para amplios sectores económicos. Creen que el Congreso es la clave para hacer sentir la voz opositora. Y ven al Poder Legislativo no sólo como la llave para poner freno a las iniciativas que vengan desde la Casa Rosada, sino que lo consideran una herramienta como para cambiar lo que existe.

Se reavivó el debate sobre las retenciones, o los superpoderes. Y el temario podría seguir. Pocas veces en la historia democrática argentina se modificó el rumbo económico desde el Congreso. Desde diciembre, se verá qué pasa esta vez.

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