Forestadores aguardan el apoyo del Estado para salir de la crisis

Esperan que haya menos leyes "anti forestales" y que se convoque a los dirigentes para discutir en serio. Y que es necesario una inyección de fondos estatales para surgir
Posadas. Los forestadores están preocupados: la crisis mundial no los tomó desprevenidos porque desde hace un año la vienen remando. Y saben que la coyuntura es grave. Un diagnóstico coincidente emitieron los ingenieros Daniel Durán desde Eldorado y Alejandro Larguía desde Posadas, pero con matices.

Por un lado, Durán destacó la forma en que el Estado nacional -a su manera- cumplió con la actividad forestoindustrial mientras el Estado provincial sólo cargó con leyes “anti-forestales” a la provincia. Mientras que por el otro, Larguía se animó a poner de relieve que sigue haciendo falta más Estado para salir adelante. “Si me preguntan, lo voy a decir: en su momento los Lecop (Letras provinciales en la época de convertibilidad) sirvieron para mover la actividad” (ver aparte).

Durán y su perspectiva

“Creo que el sector forestal tiene un gran potencial en Argentina. Así lo vemos y las autoridades nacionales nos apoyaron con las leyes 25.080 y los sucesivos gobiernos que hubo lo tomaron al sector forestal como uno gran potencial”, puso de relieve el forestador y dirigente del Alto Paraná en declaraciones a Nea Rural. Aunque había más.

“Pero lamentablemente a nivel provincial no ha ocurrido lo mismo. Así, se pueden apreciar diferencias con la provincia de Corrientes donde se invierte para incrementar la superficie plantada con apoyo de la (ley) 25.080 y acá parece que nos castigan más”.

Para Durán, en Misiones sólo apuntan a “pegarle” cada vez más al sector. “Estos últimos años aparecieron muchas leyes que van en contra del desarrollo forestal, leyes inconsultas y así no ayudan. Estamos a 200 kilómetros de Posadas. Si hubiera alguna cuestión que tratar en la Legislatura, deberían alzar el teléfono y llamarnos. Pero todos castigan a la actividad”.

Y dio ejemplos claros. “Hace poco salió la ley de insalubridad en el sector celulósico. Y eso espanta las inversiones: Todas van al Uruguay, al Brasil, a otros lados. Porque hay un sentimiento generado por parte de las autoridades”.

“¿Hace cuantos años que no se levanta una industria importante en el Nea?” se preguntó.

“Y, lo último fue el aserradero y la planta de MDF de Alto Paraná y eso fue en 2000”. Y Durán siguió: “Destinar 20% a arboles frutales, eso es una la ley tonta. No quiere decir que las personas que lo hicieron sean tontas. Pero es un proyecto realmente tonto, se mire por donde se mire: Poner 20% dentro de los pinos, araucarias o eucaliptos a las nativas. Esa planta se va a morir. Porque como son especies vegetales diferentes no van a poder crecer juntas. Segundo que es intangible. ¿Cómo hacés para trabajar dentro del bosque si son intangibles? Y tercero, ¿pensaron de donde van a sacar plantines? Casi nadie lo hace. En 10 mil hectáreas son 2 millones de plantines de especies nativas”, calculó.

Después están todas los impuestos: “El 6% a la industria forestal celulósico papelera, Ingresos Brutos a servicios forestales, el 2% tasa forestal y se quiere hacer extensiva a la madera que llega de Corrientes cuando acá falta madera”, remató.

Larguía: “Volver al estímulo estatal”

Alejandro Larguía admitió que la crisis viene dando señales de alerta desde hace un año: “Es una situación muy grave y de una salida muy difícil. Todo el esfuerzo de mejoramiento tecnológico de la industria misionera estuvo orientada hacia el mercado exterior,

EE.UU. primero y luego Europa se están cayendo abrazados en esta crisis financiera”.

En su visión, no sabe cómo se hará para mantener esta producción forestoindustrial aplicada a estos Estados que “van a estar cerrados por -pongamos- dos años y si eso ocurre van a provocar desocupación aquí. Y entonces quizá la exploración de otros mercados en el hemisferio Sur o China o India quizá puedan ser una salida pero nada fácil ni nada sencillo”, señaló.

“En realidad, yo sigo proveyendo maderas rollizas a la foresto industria y mi clientela es la de aserraderitos que operan en el mercado nacional doméstico y en buena medida el mercado local. Son aserraderos que le paran una camioneta y le compran 6 metros de machimbre. Y con eso nos vamos salvando. Es que la construcción demanda menos”.

Se le consultó si la única ecuación es volver al (economista inglés impulsor de la intervención del Estado, John Maynard) Keynes.

“Creo que Argentina puede hacer algo así. Cuando inventaron las Lecop, hay que decirlo, las Lecop sirvieron. Eran un invento, pero sirvieron. Porque existía en la sociedad algún de confianza en ese papel que le servía para consumir y fomentar el desarrollo”.

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