El Fondo dice que la Argentina crecerá más si paga sus deudas

Eyzaguirre afirmó que con un monitoreo de sus cuentas el país accederá a un mayor financiamiento
En un reclamo suave, el Fondo Monetario Internacional (FMI) afirmó ayer que si la Argentina permite la evaluación de sus cuentas públicas, lo que no se hace desde 2006, facilitará el arreglo de la deuda en default y accederá así a un mayor financiamiento, que le permitirá potenciar el crecimiento económico.

"La Argentina tiene el potencial para lograr un mayor crecimiento, pero necesita hacer más, especialmente en materia de reinserción en los mercados de capitales", dijo el jefe del FMI para el Hemisferio Occidental, Nicolás Eyzaguirre.

Durante la presentación del informe regional del organismo en Santiago de Chile, ante el Banco Central de ese país, el ex ministro de Hacienda del gobierno de Ricardo Lagos dijo que la Argentina "está muy favorecida desde el punto de vista del precio de sus exportaciones".

Sin embargo, el funcionario chileno advirtió que, pese a ese beneficio, la Argentina "no está logrando una reinserción plena en los mercados de capitales y se necesita ese financiamiento para poder expandir el gasto interno tanto privado como público".

"La Argentina está en una situación en que tiene muchas perspectivas de crecer más, pero tiene que hacer algunas cosas adicionales", sostuvo en diálogo con periodistas tras la presentación. En su último informe sobre las perspectivas económicas mundiales, el FMI pronosticó una caída del producto bruto interno de 2,5% y una expansión del 1,5% el año próximo. Entre las condiciones para potenciar ese crecimiento adicional, el economista destacó: "Tienen que lograr repactar con los acreedores que no participaron en el canje anterior (...); necesitan arreglarse con el Club de París".

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Ambas cuestiones se verían favorecidas "si tienen una nueva consulta del artículo IV con el Fondo, porque es lo que habitualmente los mercados van a mirar más fuertemente a efectos de estar o no disponibles para prestar", estimó.

Ayer por la mañana, el ministro de Economía, Amado Boudou, destacó: "No está en los planes de esta administración pedirle un préstamo al Fondo Monetario Internacional ni nos interesa participar en sus programas, más allá de los aires de cambio que trasunta su director gerente, Strauss-Kahn [Dominique], que no es acompañado por su staff".

En una disertación en el Senado por el presupuesto, Boudou respondió de esta manera a una pregunta del radical Ernesto Sanz respecto de la factibilidad de alcanzar el superávit fiscal proyectado en 2,7% para 2010.

El ministro prevé reunirse con el jefe del FMI el 7 del mes próximo en Saint Andrews, Escocia, en la reunión de ministros del G-20, a 10 años de la creación de este grupo de naciones desarrolladas y en desarrollo. Allí tratará de sondear si el buen clima alcanzado en la asamblea anual del organismo en Estambul puede traducirse en la concreción de un acuerdo en torno del artículo IV con un muy bajo perfil. Analistas afirman que si el Gobierno logra una buena adhesión al canje con los bonistas en default descartará avanzar con el FMI para no tener que pagar ningún costo político con su base política luego de haber vendido la imagen en 2006 de que se había "ido" del organismo.

Menor costo del crédito

Sin embargo, en el área económica afirman que tanto la Presidenta como el ex presidente saben que el acercamiento con el Fondo forma parte de las tareas que permitirán bajar el costo de crédito para el país y permitirán aumentar la inversión, de modo de poder equilibrar mayor crecimiento económico con un mejor control de la inflación. Además, Boudou dijo en su momento que, sin aceptar condicionamientos, la evaluación del artículo IV forma parte de los compromisos asumidos por el Gobierno por formar parte del G-20.

El ministro estará hoy en la Cámara de Diputados para explicar los beneficios del proyecto que suspende en forma temporal la "ley cerrojo" para fortalecer, como ocurrió en 2005, la operación negociada con los bancos Barclays, Deutsche y Citi. Se espera que la aceptación ronde entre el 60 y el 80 por ciento.

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