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El análisis contundente del "tachero"

Fue un monólogo prácticamente. Desde la esquina de Champagnat y Alberti hasta el NH Gran Hotel Provincial. Reportero gráfico y periodista subieron al taxi y el "tachero" se largó a hablar.

Su testimonio, finalmente, resultó más que gráfico sobre la importancia que encuentros como la Cumbre de Alcaldes que se realiza en estas horas adquieren para Mar del Plata.

"Hay muchos que se quejan, pero ojalá tuviésemos una cumbre de estas por mes. A todos nos beneficia", arrancó. Y continuó: "Yo no sé si algún alcalde va a tomar un taxi, pero de hecho ustedes están haciendo un viaje que sin esta cumbre no harían. Esta gente va a ir a restaurantes, comprará alfajores, pulóveres, tomará café, y dará propinas a mozos que quizás tomen un taxi. O quizás mañana ese mozo que hizo extras le podrá comprar las zapatillas que tanto quiere su hijo. O sea, esta guita queda en la ciudad, se mueve, y todos de alguna u otra forma, directa o indirectamente, nos beneficiamos", expresó.

El taxista se entusiasmaba en su camino por la avenida Colón y seguía disertando. "Por eso yo me vuelvo loco cuando se quejan porque hay que desviarse en alguna calle o cuando hay protestas ante este tipo de congresos. Acá vienen a gritar los de Lezama. ¿Por qué no gritan en Lezama? ¿Y los que se lamentan por estas reuniones en Mar del Plata qué quieren? ¿Que se hagan en las Cataratas, en Córdoba y que después nos quejemos al verlo por televisión? No viejo, que venga el Rey de España, Obama o Chávez pero que vengan, y que traigan empresarios, periodistas, amigos, colaboradores, etc, etc. Que vengan con morlacos y compren diarios, alfajores, tomen taxis, coman pescaditos y se lleven un pulóver de Mar del Plata".

El hombre "relojeaba" por el espejito para constatar que se le estaba prestando atención. Y, entusiasmado, siguió disertando. El "tachero" estaba convencido de que en este caso ningún visitante extranjero subiría a su taxi, aunque admitió que indirectamente se beneficiaría con la Cumbre de Alcaldes.

Al llegar al NH Gran Hotel Provincial, y tras el pedido de "autorización" del periodista para reproducir su manifiesto, tres hombres, peruanos ellos, se disponían a ascender al taxi. "Queremos ir al Puerto, a ver los lobos", ordenó uno de ellos.

El taxista miró al periodista, le guiñó un ojo, puso primera y empezó a hablarle a sus pasajeros sobre lo importantes que son este tipo de cumbres para Mar del Plata...

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