Fönster: de desocupados a empresarios - Los siete días que separaron la incertidumbre de la esperanza

Los trabajadores de la metalúrgica tuvieron una semana de sensaciones extremas. El jueves 20 se encontraron con la fábrica cerrada, sin previo aviso. El 27, les anunciaban un crédito por $100 mil para iniciar su propio emprendimiento con forma de cooperativa. Los 10 protagonistas cuentan cómo lo vivieron
En sólo siete días, 10 trabajadores metalúrgicos recorrieron todo el arco de sensaciones dentro el campo laboral. Pasaron de un empleo con buenas perspectivas a ser desocupados y una semana después comenzaron a probarse el traje de empresarios.

Los empleados de Fönster, la fábrica de aberturas de aluminio que cerró imprevistamente sus puertas el jueves 20 dejando una veintena de personas en la calle y una deuda millonaria con clientes que habían adelantado el pago de sus pedidos, vivieron las peores horas de su vida cuando volvieron a sus casas con la noticia de que ya no tenían trabajo. En medio de la crisis mundial y cuando la actividad económica argentina sigue frenando su crecimiento, un inesperado horizonte oscuro se levantó sobre ellos.

Guillermo Contreras aún no le encuentra explicación a la decisión de Carlos Culasso, el empresario que echó llave al galpón de Sabattini al 2900. “Fui el primero en llegar esa mañana y me encontré con el cartel en el portón que decía que estaba cerrado por balance. Lógicamente pensé que algo raro pasaba, si no me hubiese enterado antes de esa situación. La puerta estaba con llave y no pude entrar por ningún lado”, recordó el primer empleado que tuvo la flamante empresa montada hace un año atrás. Contreras trabajaba ya con Culasso en el pequeño taller que este último tenía en su casa particular de Mozart 31, en Banda Norte. “Era un amigo, yo me fui con él cuando amplió el negocio y la verdad es que no podía entender qué pasaba ese jueves a la mañana. Sólo pensaba en mis cuatro chicos. Le contaba a mi mujer y me quebraba, no podía hablar”, dijo mientras apretaba fuerte sus manos sobre la mesa, en el patio de la UOM, donde se reunieron los 10 trabajadores que ahora tienen por delante la posibilidad de formar una cooperativa con el aporte de la Provincia y el compromiso de muchos clientes de Fönster que ya comprometieron pedidos de aberturas.

“No todos nos metimos en esto de la cooperativa, algunos decidieron tomar caminos por su cuenta”, dijo Ariel Rasger, el ex encargado de ventas de la empresa de Culasso. Es el que más habla: “Se nota que era el vendedor ¿no?”, bromeaban sus compañeros, en su mayoría integrantes del taller.

Aunque todos se sorprendieron el jueves 20, algunos dicen que lo intuían por los movimientos de los días previos. “Venían los clientes y en vez de llevarse las aberturas, se comenzaron a llevar las materias primas. Eso no era normal”, dijo Rasger, el segundo que también se refirió a Culasso como “amigo”. Incluso algunos arriesgaron una teoría que nadie contradijo: “Parece que no fue una decisión propia de Carlos. Él era muy influenciable y tal vez tuvo presiones. De todos modos, ojo, no estamos dispuestos a volver más a un emprendimiento con él. Nosotros tenemos ahora nuestro propio proyecto y estamos muy entusiasmados”, agregó Rasger, dejando atrás la imagen de esa mañana calurosa donde se encontraron con el galpón vacío, apenas con algunos retazos de aluminio y unas pocas maquinarias.

“¿Cómo vivimos estos dos meses que no nos pagó? Y yo zafé porque justo me salió el pago retroactivo de las asignaciones familiares de ocho meses. Pero después, haciendo changas”, contó Maximiliano Villegas.

Pero el fin de semana posterior al cierre, la UOM y la delegación local de la Secretaría de Trabajo, junto a la subsecretaría de Microemprendimientos, empezaron a darle forma a un proyecto de cooperativa. El jueves pasado, el gobernador Juan Schiaretti anunciaba en conferencia de prensa que había 10 créditos del Banco de Córdoba por 10 mil pesos cada uno para que compren maquinaria y materia prima para ponerse a trabajar de inmediato.

“¿Los roles?, vamos a ocupar el que cada uno tenía, pero luego veremos. La cosa cambió, porque si antes poníamos todo para algo que era de otro, ahora que es nuestro emprendimiento, con más razón”, coincidieron.

Esta semana empezarán a recibir capacitación en el armado y funcionamiento de una cooperativa, mientras se cierran los créditos y se piden las maquinarias para comenzar a trabajar en un galpón que alquilarán. “Será una de las fábricas de aberturas más modernas del sur provincial”, se entusiasman sobre el final los nuevos empresarios.

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