Top five.

Mauro Díaz, Gallardo, Fabbiani, Ortega y Buonanotte se ilusionan con darle a River el salto de calidad que necesita. Y esperan convencer a Pipo para que los ponga a todos...
¿A River le faltan goles? Está por verse. De lo que no hay dudas es de que a este equipo le sobra fútbol. Por eso cuesta encontrar la manera de que tantos pies lujosos estén al mismo tiempo en cancha. Pipo no aguantó la tentación y ya probó con Ortega, Gallardo y Buonanotte. ¿Pero quién no quisiera hacerle un lugar a Mauro Díaz, el más pichón de ese quinteto que ilusiona, el que se hizo cargo del fútbol en un momento complicado del Clausura, el que se parece a Gallardo y el que tan bien se entendió con Buonanotte? Y mientras todos se rompen la cabeza para ver cómo encajar las piezas, Cristian Fabbiani se ríe y goza por ser el faro al que le apuntarán. "Si ellos andan bien, yo la voy a tener que empujar y nada más", se imagina el Ogro mientras se acomoda para la producción de Olé.

Ahí están, los capitanes del barco, el Muñeco y el Burrito, juntando a los petisos con el grandote, quien les cubre la espalda, mientras el resto de sus compañeros hacen ruidos para que salgan sonrientes en la foto. Enseguida aceptan la invitación para armar el quinteto que, en Núñez, despierta la ilusión de que algo puede cambiar con los históricos referentes a la cabeza. Fabbiani se suma como un hincha que le pide una foto a sus ídolos, el Enano se acomoda para no quedar tapado y Maurito sonríe feliz porque consiguió el recuerdo que le daba vergüenza pedir. Es tanta su alegría por formar parte que se acerca al fotógrafo y pregunta si puede llevarse una copia de la instantánea. "No puedo creer que estoy compartiendo la cancha con ellos", se asombra el entrerriano.

A un costado del Hawrelak Park, Gorosito mira la escena. No habla. Pero está cantado que se rompe el bocho pensando cómo juntarlos. En el 4-2-3-1 que sigue probando sólo encajaría si alguno se transforma en un lanzador a lo Verón, parado al lado del volante central. Y esto sin contar que afuera esperan Augusto Fernández, Galmarini y los prometedores Lamela y Villalva, por ejemplo, como posibles variantes para la zona de gestación. "Las presencias de Ariel y Marcelo son positivas para el equipo, aunque va a estar dura la pelea", se imagina Buonanotte, con la cabeza metida en River por más que aún esté entreabierta la puerta de Europa. El Enano ya compartió equipo con Ortega y sabe qué cambia con jugadores de esa categoría. "Te sacan la presión. Hay que darles la pelota y esperar. Ellos resuelven", explica antes de que se sume Fabbiani. "Ahora me tengo que preocupar más por hacer goles, pero para mí es una tentación tirarme atrás y entrar al circuito de juego", admite sobre la dieta futbolística que deberá respetar para que River no pierda peso en el área.

¿Y Ortega? ¿Y Gallardo? ¿Entran y no salen más? Seguramente la rotación entre ellos es la clave para que todos vayan tocando la pelota. Los preparadores físicos están contentos con la pretemporada que los cracks están realizando. No pararon ningún día. Siempre juntos en los trabajos aeróbicos, el Muñeco parece haberse olvidado de la pubialgia y se prepara para volver en el amistoso del martes próximo. "Me siento bien. En mi carrera siempre sufrí mucho para jugar, pero ahora va a cambiar", promete el flamante capitán, uno de los que seguramente no será exigido a jugar los 90 minutos todos los domingos y miércoles cuando comience la competencia por los porotos. "Nos tenemos que poner al 100% físicamente. Eso va a ser fundamental para nosotros. Con Marcelo estamos muy entusiasmados, yo soy feliz acá. Queremos darle una alegría a la gente", se obliga el Burrito, el subcapitán que eligió el plantel y todos lo escuchan atentamente.

Pasan los flashes, las bromas y otro entrenamiento exigente. Hay que volver al hotel para descansar y seguir soñando. River se prepara. Tiene un Top Five. Y con tanta calidad, aunque sea en frascos chicos, cualquier fantasía puede hacerse realidad.

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