Fittipaldi, un jefe policial influyente en la Ciudad, dejó Azul: puede abrirse una nueva etapa local

Ya no es segundo de la Departamental Azul, un lugar donde tenía ascendente sobre muchos jefes y tropa en Olavarría. Se cree que desde ahora cambia el mapa interno de la región. Fittipaldi es autor de una frase imborrable: "el delito sube, baja y se desplaza".
El comisario Héctor Rufino Fittipaldi ya no es el número dos de la Jefatura Dpartamental de Azul. Este miércoles a las 18:00 asumió como jefe de la Policía Departamantal de Tres Arroyos, con lo cual deja de tener (mucha) influencia directa sobre los altos y medios mandos de Olavarría, lo cual abre una temporada de interrogantes en el equilibrio de poder de la Policía de la Ciudad.

Fittipaldi ganó influencia aquí como jefe de la Policía Distrital de Olavarría, un cargo donde dejó logros concretos: cortó de cuajo con el delito de cuatrerismo que asolaba los campos de la zona y hasta se cruzó públicamente y vía faxes con las máximas autoridades de Coopelectric, para decirles sin pelos en la lengua lo que pensaba del robo de cables.

Desde allí colocó a oficiales en puestos estratégicos, una capacidad que no perdió ni siquiera cuando fue reemplazado por Mateo Barragán, y fue el segundo hombre (y el que conocía el paño regional) en la Departamental Azul, detrás del propio Barragán, de Gustavo Kuznier y ahora de Gustavo Carreiras.

Ese conocimiento de la región lo hizo necesario, pero lo estancó durante tres o cuatro mandatos: los jefes departamentales pasaban por Azul, eran ascendidos y "Fitti" (como se dejaba llamar incluso por la prensa) quedaba congelado.

Ahora le llegó el ascenso, a Tres Arroyos, donde controlará esa ciudad además de las distritales de Coronel Dorrego y Gonzales Chaves, y los balnearios de Claromecó, Reta y Oriente, entre otros puntos.

Con todo, será recordado por periodistas y funcionarios políticos por una frase antológica con la que salió del paso en una de las típicas oleadas delictivas que de tanto en tanto arrecifan en la Ciudad: "esto suele pasar, son rachas temporales, porque el delito sube, baja y se desplaza", dijo aquella vez, con su característica cara de distracción, que nunca denotaba todo lo que pasaba por su cabeza.

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