Dos firmas poderosas se enfrentan en Bahía Blanca

Treinta años atrás era una playa disfrutada por miles de bañistas. En los 80, el progreso industrial no tardó en cambiarle la cara y primero echó a los crustáceos que le dan nombre al paraje.
Al ritmo del crecimiento del polo petroquímico más grande de Sudamérica, la costa se fue estrechando más y más hasta hoy, cuando la última porción de tierra virgen se la disputan dos gigantes de los cereales y las oleaginosas en el mercado internacional.

Son 8,8 hectáreas del ex balneario de Cangrejales, al borde de la ría de acceso a los puertos autónomos de Bahía Blanca, que enfrentan a Glencore-Moreno con el poderoso Dreyfus. El holding suizo argentino, que ya tiene la concesión del cercano Puerto Galván, las quiere para instalar allí una planta de moliendas, similar a las que posee en Daireaux, General Villegas y Quequén, que reemplace a la que tuvo que levantar en 2001 porque quedó en medio del avance constructivo de la ciudad.

La misma porción de frente marítimo es pretendida por el grupo francés para hacer desembarcar 150 millones de dólares en la construcción de una terminal cerealera con muelle propio para la exportación y una fábrica de aceite y harina de soja y maíz.

Dreyfus, cuyas ventas representan el 15% del movimiento del puerto de Ingeniero White, ya recibió el OK sobre 16 hectáreas del predio para iniciar el proyecto y presiona fuerte para quedarse con todo con el apoyo de la embajada gala en Buenos Aires.

Sus principales directivos fueron recibidos en La Plata por el gobernador Daniel Scioli a quien entusiasmaron también con impulsar el biodiésel desde el sur bonaerense. El lugar es estratégico, porque permite recibir a buques de más de 45 pies de calado, beneficio que no existe en la terminal de Galván.

Glencore, que hasta el año pasado poseía una reserva de uso sobre el terreno desde 1996, amenaza con retirarse de Bahía Blanca, donde tiene la base administrativa de Oleaginosa Moreno, primera exportadora de aceites del país, si no le ceden el espacio. Acusa a las autoridades del Consorcio de Gestión, ente público-privado que administra ambos puertos bahienses, de levantar ese derecho sin previo aviso y asegura que su propuesta ingresó antes que la de Dreyfus.

"Ya estamos instalados en el lugar y hemos hecho numerosas inversiones", remarcó Sergio Gancberg, titular de Glencore en Argentina. El grupo cuenta con el respaldo del sindicato local de aceiteros que teme por la pérdida de su fuente laboral y reivindica el origen bahiense de Moreno. Jorge Otharán, presidente del ente portuario y representante de la provincia en el organismo, niega presiones a nivel oficial para favorecer a Dreyfus. "Queremos dos terminales y dos muelles" dijo, instando a las empresas a negociar.

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