Firman un acuerdo con China para fortalecer las reservas

Habrá un crédito en yuanes abierto para usar en cualquier momento, por el equivalente a US$ 10.200 millones. Entre otras cosas, se podrán pagar las importaciones chinas y no usar divisas del Banco Central. Así se quitaría presión al dólar.
La presidenta Cristina Kirchner lo sabe desde hace una semana. Y un equipo de cinco miembros del Banco Central lo negocia desde el último febrero. Pero ayer la noticia llegó hasta Medellín desde Beijing. El Banco Central chino informó que por un canje de monedas (swap, en la jerga financiera) le abrirá una cuenta al Banco Central argentino por 70.000 millones de yuanes (la moneda china) que a la cotización actual equivalen a 10.200 millones de dólares. Es decir, la Argentina cuenta con un crédito abierto en el cuarto banco central del mundo -que puede o no utilizar- por el equivalente al 22% de sus reservas.

Esta es la primera operación de este tipo entre China y un país de América latina y aunque Martín Redrado, titular del Central, señaló aquí a banqueros e inversionistas que dispone de cuantiosas reservas para evitar cualquier estrés financiero, la lectura es que ahora cuenta con más poder de fuego, de acuerdo con la visión del economista Rogelio Frigerio, que asiste a esta asamblea del Banco Interamericano de Desarrollo en esta ciudad de Colombia.

La operación, que le da a la Argentina la posibilidad de acceder a un préstamo millonario del exterior, fue comparada ayer aquí con las líneas especiales de crédito que abrió el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos a países como Brasil, México, Turquía y Singapur, por 30.000 millones de dólares a cada uno. Su función es evitar corridas cambiarias en medio de esta crisis global.

"La Argentina está afuera de esa lista, es casi un paria, pero con esta movida envía una importante señal al mercado en medio de la incertidumbre que siempre generan las elecciones", comentó un reconocido analista del JP Morgan que solicitó el anonimato.

Cuando se quiso consultar al presidente del Banco Central chino, Zhou Xiaochuan, -que también participó de la reunión del BID en Medellín- se informó que ya había partido a Londres para participar de la reunión del Grupo de los 20. Los voceros del funcioanrio chino recomendaron ceñirse al escueto comunicado oficial.

Según fuentes muy próximas a Martín Redrado, estos son los alcances de la operación:

La Argentina dispone de un préstamo contingente, pero que significa un acceso a una línea en el exterior. El Banco Central, en un movimiento simétrico, le abre a su par chino una cuenta equivalente en pesos.

La operación es por un año como mínimo y un máximo de tres. Y Argentina dispone así de una reserva adicional por el equivalente a 10.200 millones de dólares.

Si el país decide recurrir al préstamo debe avisar al Banco Central chino con 72 horas de anticipación. Y en ese momento se define el monto, la tasa y el plazo del crédito.

La ventaja para Argentina es disponer de un prestamista de última instancia.

Para China, que ya practica estos préstamos en Asia, implica poner un pie en la región y empezar a posicionar al yuan como moneda dura en el mundo. Hacia delante, China busca reemplazar al dólar en el comercio y que sus productos se paguen en su propia moneda.

La operación no sólo tomó por sorpresa a los operadores financieros. También, al ministro Carlos Fernández que sólo atinó a responder: "No hago comentarios". Cuando Redrado llegó a la sesión plenaria de la Asamblea, lo siguió una nube de periodistas. Y por la tarde tuvo que cambiar la agenda por los pedidos de audiencias de ejecutivos, como los de Merrill Lynch, entre otros, que buscaban más detalles sobre el anuncio.

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