Fino, con problemas de memoria

Fino, con problemas de memoria
El ex jefe de la Policía Metropolitana relativizó ante la Justicia su relación con el espía preso, Ciro James. Dijo que no ordenó el espionaje y anticipó que se tomará tiempo para corroborar el cruce de llamados que lo comprometen. Lo trasladaron a Marcos Paz.
Como dirían los más chicos, Jorge "Fino" Palacios no dijo ni sí ni no ni blanco ni negro. O sea, esquivó cualquier respuesta concreta o precisa sobre Ciro James, las 150 llamadas que existieron entre ambos, el espionaje a Sergio Burstein, el integrante de Familiares de las Víctimas de la AMIA, o las demás figuras gremiales, oficialistas y opositoras sobre las que, supuestamente, pidió informes. En los hechos, les tiró toda la responsabilidad a James, e incluso a Chamorro. Al final de su declaración indagatoria, Palacios fue esposado, lo subieron a un camión del Servicio Penitenciario y pasó su segunda noche de detenido en el penal de Marcos Paz. Hoy, su abogado presentará un pedido de excarcelación, pero es difícil que prospere. El juez Norberto Oyarbide se tomará diez días para resolver la situación de Palacios, y lo más probable es que lo procese con prisión preventiva, tal como hizo con Ciro James.

"Pareció un partido de esos en los que no pasa nada y todos esperan que termine", describió ante Página/12 uno de los asistentes a la indagatoria. Esa sensación la produjo Palacios al responder con evasivas a las preguntas claves:

–¿Por qué hubo 150 llamadas entre usted y Ciro James a lo largo de tres meses? –le preguntó el fiscal Alberto Nisman.

–No lo sé. No puedo responder hasta que vea el listado de llamadas –respondió el ex jefe de la Metropolitana.

–Aquí está el listado. Puede consultarlo –insistió el fiscal.

–No, es demasiado largo. Lo haré más adelante –cerró Palacios.

El Fino intentó desentenderse totalmente de James. Dijo que no tiene nada que ver con las escuchas telefónicas, que no conoce a los jueces de Misiones que les pusieron la firma a las historias falsas que sirvieron de base a esas escuchas y tampoco pudo explicar qué interés podía tener Ciro James en espiar a Sergio Burstein. Es que la realidad indica que el interesado en esas escuchas era el propio Palacios, ya que Burstein se oponía frontalmente a que se mantuviera como jefe de la Metropolitana y, además, usaba el celular espiado para hablar de todas las cuestiones referidas a la causa AMIA. En ese expediente, Palacios terminó procesado.

–¿Usted recomendó a otras personas para la Policía Metropolitana? –le preguntó Oyarbide a pedido de Nisman.

–Sí, a varias.

–¿Y con todas mantuvo 150 contactos telefónicos? –reiteró el magistrado.

–No puedo contestar a esa pregunta hasta que no analice los entrecruzamientos. Lo haré en su momento y ampliaré esta declaración –remató Fino.

Hubo un punto en el que Palacios sugirió que Ciro James es una especie de infiltrado, ubicado cerca suyo y en la Metropolitana por la Secretaría de Inteligencia (ex SIDE).

–¿Cómo puede ser que James haya viajado tantas veces a Misiones y fue la persona que terminaba retirando las cintas de las escuchas realizadas a Burstein y a empresarios como Alfredo Coto o Carlos Avila? -–le preguntaron.

–No sé, lo desconozco. Ciro James no tenía credencial de la Policía Federal. Sin embargo, los jueces Horacio Gallardo y José Luis Rey, de Misiones, lo autorizaron a que retirara las grabaciones citando un número de credencial. ¿Cómo puede ser que los magistrados y la SIDE no le hayan pedido esa credencial y le hayan entregado las cintas? –sugirió Palacios. Seguramente el juez Oyarbide le preguntará a James, tarde o temprano, sobre esa credencial, pero todos los indicios apuntan a que James era un subordinado de Palacios:

- El Fino fue su jefe en la Federal.

- Lo metió en la Metropolitana.

- Tienen 150 llamadas entre sí.

- James tiene 34 años. Todos coinciden en que no tiene experiencia ni inserción suficiente en el mundo empresario para tener como clientes a personas que contrataron operaciones de espionaje a hombres de peso como Avila y Coto, el cuñado de Mauricio Macri, un abogado de un estudio importantísimo, la esposa de un acaudalado anticuario, el hermano de un empresario de multinacional y otras personas de poder y fortuna. Ayer, por ejemplo, se conoció que también se intervino con la misma metodología -–causa armada en Misiones, pedido de intervención de un juez de Posadas, escuchas ordenadas a la SIDE y cintas retiradas por James– el celular de la ex esposa del empresario Samuel Liberman. La mujer, de apellido Rocca, se presentará hoy a declarar en el juzgado. Pero la sospecha es que mientras James es joven e inexperto para tener esa clientela, Palacios, en cambio, cuenta con una organización de seguridad con clientes del más alto nivel.

Al Fino también le preguntaron por los informes económicos pedidos desde una computadora que compartían Osvaldo Chamorro, jefe de la Metropolitana hasta el martes, y el propio Palacios. Le mencionaron los informes sobre los legisladores opositores Silvia La Ruffa, Gonzalo Ruanova y Diana Maffía. Palacios reiteró que no sabía nada sobre eso y que no podía contestar hasta ver los elementos que existen en el expediente. Insistió en que se tomará su tiempo para estudiar los datos que surgen de la computadora.

Con su declaración, Palacios dejó solo a James y le echó la culpa de todo. También a Chamorro, a quien virtualmente le adjudicó la responsabilidad del pedido de informes al jefe de Gabinete del gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta. Ambos fueron sus subordinados, pero Fino dijo "yo no sé, yo no fui".

Palacios llegó a la jefatura de la Policía Metropolitana de la mano del jefe de Gobierno. Mauricio Macri repitió hasta el mismo día en que le aceptó la renuncia que era el mejor policía, el más condecorado en la historia de la Federal. El hombre a quien le daría a cuidar a su familia. A menos de tres meses, Palacios pasó su segunda noche preso.

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