Financiarán las conversiones de autos con motores nafteros a GNC

Empresas del sector negocian con los bancos préstamos a tasas que no superarán el 30%. Buscan tentar a los conductores con un ahorro de 65% con respecto a la nafta
Los fabricantes de equipos de GNC ultiman los detalles para lanzar, en conjunto con bancos privados, líneas de financiamiento para la conversión de vehículos nafteros a ese combustible. De esa manera, el sector –liderado por firmas como Tomasseto Achille, Galileo, Inflex, Agira, Aspro y Oyrsa, pero compuesto por más de 80 compañías en el país– espera revitalizar sus ventas, que vienen en caída desde septiembre.

“Hay varios bancos interesados en financiar la colocación de equipos de GNC”, sostuvo Carlo Evi, presidente de la Cámara que nuclea a las empresas productoras de equipos.

Las negociaciones más avanzadas son con el Banco Francés, pero hay otras entidades en la lista. En el marco de una reunión de fin de año con la prensa, ejecutivos de algunas compañías del sector explicaron por qué las entidades financieras tienen interés en la iniciativa a pesar del momento de incertidumbre general.

“Con este proyecto tienen la posibilidad de prestar dinero a una cartera atomizada, con créditos de entre $ 2.000 y $ 3.000 que se cobran en varias cuotas y tienen un pago casi asegurado”, sostuvieron.

Hasta el momento se barajan dos planes: que los bancos otorguen préstamos directos a la compra de los equipos o que financien la venta de las unidades a través de tarjetas de crédito, mediante pagos en cuotas, una modalidad que casi se suspendió a partir de septiembre.

En la misma dirección, la semana que viene autoridades de la Cámara se reunirán con la ministra de la Producción, Débora Giorgi, para pedirle que financie un plan de créditos a nivel nacional. Para los productores, la movida tiene como principal objetivo apuntalar las ventas, que bajaron hasta las 5.000 unidades mensuales, casi un 40% menos si se las compara con las 8.000 promedio que esperaba concretar el sector a principios de año.

“Existe un mercado potencial de 800.000 vehículos que están circulando a nafta y que podrían convertirse a GNC, pero es claro que el consumidor necesita contar con formas de pago que le permitan calzar la inversión con el ahorro”, dijo Evi.

Los números

Un equipo de GNC cuesta entre $ 2.500 y $ 4.500 (en el caso de los de última tecnología). Sobre esos valores, quien quiera acceder a una unidad a través de financiamiento deberá pagar una tasa de hasta un 30% anual, si bien el número final no fue aún establecido. La tasa que se baraja está, por caso, muy por encima que lo costos financieros de un préstamo personal con anterioridad a la crisis –rondaban el 22%–, pero se ubica en línea con el precio del dinero luego de la crisis de octubre. Los bancos y productores de equipos intentarán seducir a los automovilistas con un argumento simple: quien decida convertir su vehículo podrá ahorrar un 65% de sus erogaciones en combustible si se lo compara con la nafta.

Hoy, el litro de nafta súper en Capital cuesta a razón de $ 2,7, mientras que su equivalente en GNC ronda el peso. Se trata de un lema en línea con los tiempos de crisis. En el marco de la caída en la actividad económica, los fabricantes de equipos estiman que cada vez más automovilistas optarán por economizar el uso de combustibles.Hay algunos ejemplos que sostienen esa hipótesis: tras la crisis de 2001, la fuerte diferencia de precios entre el GNC y las naftas disparó las conversiones, que llegaron a un récord en 2005, con 35.000 unidades mensuales. En el sector aseguran que las terminales automotrices hicieron una lectura similar de la situación actual. Luego del auge de la venta de autos con equipamiento dual, sólo FIAT mantuvo la producción de vehículos a GNC. En el mercado aseguran que Renault, General Motors y PSA Peugeot Citroën estudian sumarse a esa lista.

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