¿Una "final" o una "semifinal"?

Por Mariano Grondona

Mediante la iniciativa de adelantar y unificar las elecciones para el próximo 28 de junio, que todavía deberá aprobar el Congreso, el ex presidente Kirchner esquivó otra vez las reglas de juego estables e imparciales que deberían regir nuestros procesos electorales, pero difícilmente esta preocupación institucional le quite el sueño a quien sólo le importa ganar a cualquier precio.

Si el daño institucional que ha generado Kirchner es indudable, lo que nos queda por dilucidar es en qué medida su iniciativa lo beneficiará efectivamente. Conociéndolo como ya lo conocemos, debe suponerse que el cálculo de Kirchner apunta no sólo a beneficiarlo a él sino también, y sobre todo, a perjudicar a sus rivales.

Este daño presunto, si lo consigue, reside en el hecho de que, al adelantarse a sus opositores, Kirchner imagina que, en tanto él ya tenía todo preparado para junio cual si jugara la "final" del torneo por el poder que lo obsesiona, sus principales contendientes estaban recorriendo apenas sus "semifinales" porque la preocupación inmediata de Narváez y Solá era todavía quién de ellos presidiría la lista de los candidatos a diputados en la provincia de Buenos Aires, mientras la precupación de los opositores en la Capital Federal era si aún podrían evitar la confrontación entre Lilita Carrió y Gabriela Michetti.

Pero, obligados a emular a Kirchner, también los opositores están mostrando buenos reflejos. Después de partir de puntos de vista opuestos que amenazaban con una ruptura, Narváez y Solá parecen encaminarse ahora hacia un entendimiento que, si aún es difícil de lograr, resultaría vital para frenar la ofensiva kirchnerista en nuestro principal distrito. Si bien el viejo antagonismo entre Macri y Carrió todavía no se ha disipado, ambos están evaluando cómo podrían superarlo para evitar males mayores.

Estos acercamientos, estas negociaciones, se realizan en el marco de una convergencia que la agresividad de Kirchner sólo consigue estimular. Toda la oposición promete rechazar en el Congreso el proyecto de adelantamiento electoral del oficialismo. Tampoco hay que olvidar que Alfonsín y Duhalde están apuntando hacia un exigente objetivo: la unión de "toda" la oposición de cara a las próximas elecciones.

Cuando un jugador dobla de continuo sus apuestas, a veces termina por convocar aun sin quererlo a los demás jugadores para que intenten detenerlo. Las constantes agresiones de Kirchner contra rivales a quienes trata como enemigos, ¿no estarán agotando la paciencia no sólo de ellos sino también de sus propios partidarios, muchos de ellos atraídos como están por la diáspora del kirchnerismo? Al astuto y desprejuiciado ex presidente, ¿terminará por salirle, finalmente, el tiro por la culata?

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