Una final que se recalentó con las decisiones de Laverni

El árbitro acertó con la expulsión de Islas, pero tuvo una mala tarea; la gente de Tigre estalló en los últimos minutos
Como en aquellas películas enredadas que no respetan una cronología fiel, esta vez vale empezar por el final la descripción del atrapante desafío entre Tigre y San Lorenzo. Fue un momento corto, pero de lo más intenso. De furia, reclamos, preocupación e impotencia, como la mayoría de las cosas que ocurren en un partido al límite. Todo se desencadenó en el tiempo adicionado, cuando el árbitro Saúl Laverni expulsó al arquero del equipo de Victoria, Daniel Islas, y soltó la bronca de cada uno. La jugada tuvo tantos puntos por atender, incluso el mismo contexto, que, paradójicamente, a nadie dejó contento.

En un centro cruzado desde la derecha, Pablo Barrientos, a la carrera, chocó a Islas, que enseguida reaccionó y, con brusquedad, le puso la mano en la cara al mediocampista del Ciclón, que se desplomó dentro del arco. Laverni siguió con la vista la pelota y se perdió la escena; luego, advertido por el asistente Diego Romero, echó al guardavallas. También debió cobrar penal en favor de San Lorenzo, pero se lo puede eximir al juez de cierta culpa por lo imprevisto y lo veloz de la jugada, con la pelota a punto de salir por el lateral izquierdo.

Las imágenes se sucedieron como un remolino. Los hinchas de Tigre se acercaron al alambrado y, feroces, arrojaron muchas butacas en la cancha. También se levantaron algunos plateístas y lanzaron varias botellas. El DT Diego Cagna sólo pidió calma. También, Diego Castaño, Leandro Lazzaro y Carlos Luna. En San Lorenzo, Miguel Russo alertó a sus jugadores, que uno por uno reclamaron el penal, acaso con el recuerdo de aquella clara infracción de Islas, que se llevó por delante a Gonzalo Bergessio dentro del área, en el primer tiempo, en una gruesa falla de Laverni. Más tarde, en los vestuarios, el juez dio su corta explicación: "El arquero llegó primero y desvió la pelota". Breve y poco convincente.

El clima siempre estuvo en el punto más alto, avivado por las 25.000 personas que poblaron el estadio de Vélez. Se jugó con intensidad, al límite. Y, de a ratos, Laverni fue demasiado permisivo. Por ejemplo, debió haber expulsado a Matías Giménez, que, tras una fuerte entrada a Bergessio, cometió varias faltas más. También debió haber sido más severo con Norberto Paparatto, Sebastián Rusculleda y Aureliano Torres.

"Fue un partido difícil porque hubo varias jugadas fuertes, pero todo salió más o menos dentro de lo planificado. Traté de que el juego fluyera y que tuviera la continuidad que se merecía una final. Arriesgamos para que no todo fuera tan entrecortado", comentó Laverni, que dejó un concepto contundente: "Fue una final entre hombres y dirigida por hombres". Luego, las quejas llegarían de un lado y del otro.

También hubo que prestarle atención a la seguridad. Con 900 efectivos, el operativo no tuvo grandes contratiempos. Por la creciente rivalidad con San Lorenzo, los dirigentes de Vélez -al principio pusieron algunos reparos para alquilar el estadio- decidieron un cerco más estricto en los alrededores y mantuvieron lo más cubierto posible las insignias del club de Liniers. Todo estuvo correcto entre las hinchadas, más allá de algunos insultos. Los mismos simpatizantes de Tigre frenaron a los más enardecidos en el reclamo del final. Lo único que se alteró fue la salida de la gente: primero dejaron la cancha los seguidores del conjunto de Victoria para que el malestar se desvaneciera cuanto antes. Como la tarde, abrasadora, la temperatura del partido también fue agobiante.

4 fueron los amonestados en el partido: Castaño, Giménez y Morel, en Tigre, y Aureliano Torres, en el Ciclón.

LA ESTADISTICA

La serie positiva de Tigre se cortó en un momento vital

El conjunto de Victoria perdió tras las victorias consecutivas frente a River (3 a 1), Rosario Central (3 a 2) y Banfield (1 a 0).

LO CURIOSO

Gastón Aguirre: "Juro que no le apunté a la paloma..."

El defensor de San Lorenzo rechazó una pelota a ras del piso y le pegó a una paloma, que murió por el golpe. El árbitro Laverni debió retirarla.

LA PRESENCIA

Diego Simeone estuvo en la cancha de Vélez

El ex DT de River aseguró: "Por ahora no pienso en dirigir porque quiero estar con mi familia. Ya analizaré los próximos pasos".

Comentá la nota