Final de año con protagonismo de la oposición, por obra de un decreto K

Por: Eduardo Aulicino

Un nuevo decreto del Gobierno terminó dándole protagonismo a la oposición, en medio de las fiestas de fin de año. La decisión de volver a usar reservas del Banco Central para pagar deuda externa reavivó la discusión sobre la integración de la comisión bicameral de seguimiento de los Decretos de Necesidad y Urgencia. Esa medida, para mostrarse a la ofensiva y dar seguridades a los mercados, es lo que discuten los opositores, que pegan, en espejo, sobre el mecanismo y los objetivos del oficialismo. Esta semana, corta, el punto será central en el temario político.

La resolución de este tema inquieta también a Martín Redrado, presidente del Banco Central. Los jefes de los principales bloques de diputados de la oposición le enviaron hace pocos días una nota advirtiendo sobre los riesgos legales que asumiría en caso de avalar el uso de reservas. Redrado está haciendo las consultas por el manejo de esos fondos: 6.569 millones de dólares. "También él está mirando cómo se mueve el Congreso. Su mandato vence en octubre", apunta un dirigente radical que sigue muy de cerca el tema.

Esa nota, una eventual presentación judicial y la pelea por la Bicameral son señales inmediatas que surgieron del conglomerado opositor para la pulseada con el Gobierno en todos los frentes. "Si lo que se busca es dar mayor seguridad a los mercados, tendrían que llevar el tema al Congreso y discutir una ley. El DNU no corresponde y, en definitiva, genera el efecto contrario al que se proclama en público", dice un legislador que participa del armado de esta jugada política.

La decisión oficial fue impulsada directamente por Néstor Kirchner. El anuncio, a cargo de la Presidenta y del ministro Amado Boudou, generó la inmediata reacción opositora, pero tardó unos días en darle una última posibilidad de debate al Congreso, que se encaminaba a la inactividad casi hasta marzo. La batalla perdida por el oficialismo en Diputados, y la posterior integración de comisiones, aparecía de hecho como el capítulo de despedida del año. El Senado dejó para fines de febrero la misma pulseada.

Los dirigentes de la oposición no dejaron pasar esta decisión oficial, entre otras razones porque se ubica en el territorio que, admiten, les permite lograr posiciones más o menos unificadas.

Ese no es un dato menor. Está claro que en algún momento van a emerger las diferencias en el muy heterogéneo conjunto opuesto o crítico del Gobierno, por las características de los temas en cuestión y por las diferencias evidentes en la carrera abierta en la perspectiva del 2011.

"No se puede pensar en términos de oficialismo y antioficialismo. Mantener la idea de la oposición entendida como un bloque único no es políticamente bueno. Hay diferencias de criterio y de proyectos. No sólo es imposible hacerlo, sino además indeseable", sostiene un ex legislador de la UCR ligado a la conducción partidaria.

¿Cuáles son los puntos que podrían mantener una zona de acuerdos en las filas opositoras? Los temas relacionados con las reglas de juego institucionales, en primer lugar. En esa línea se anotaron cuestiones como la integración de las comisiones en Diputados o las conversaciones para armar un proyecto de modificación del Consejo de la Magistratura, según coinciden hasta ahora fuerzas del Acuerdo Cívico, el PRO y el peronismo disidente. Los socialistas lo expresaron por escrito al difundir sus iniciativas legislativas para el año que ya asoma: entre ellas, un nuevo régimen para el INDEC, el Consejo de la Magistratura, reforma política y una mejor distribución de la coparticipación con las provincias.En este último rubro, se destacó la presentación ante la Corte de treinta y cinco senadores de la más variada gama opositora. Allí pesó el conjunto y no se exhibieron problemas de cartel entre los legisladores.El desafío para la oposición son los tiempos. Si se les adelanta el calendario y la competencia por el 2011 destroza los acuerdos, los días que vienen corriendo en el Congreso serán una anécdota

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