El final de la paz petrolera

Por Jorge Oviedo

Algo comenzó a cambiar en el sector petrolero. La intervención del Gobierno había logrado que se mantuviera un acuerdo de paz social, que implicaba que pese a la caída del valor del crudo no hubiera despidos. Pero hace pocos días comenzaron a llegar los telegramas. Las medidas de fuerza todavía no amenazan con causar problemas de abastecimiento, justo cuando llega el frío y se aproximan las elecciones. El ex presidente y actual candidato Néstor Kirchner había exigido no tocar "ni un solo empleo". Los sindicatos habían amenazado con ser muy duros. ¿Algo cambió?

En el sector dicen que las grandes petroleras estaban sosteniendo el empleo de manera indirecta. "Una petrolera es una gran chequera, que contrata los servicios para la explotación. Los empleados son de los contratistas. Desde enero muchos estaban en sus casas, cobrando en algunos casos 10.000 pesos mensuales; esa situación no da para más y los telegramas comenzaron a salir de las compañías. Curiosamente, no se produjo ningún estallido", relata un empresario.

Algunos prestadores de servicios se quejan de que algunas petroleras les pidieron contratar más gente que la estrictamente necesaria en las épocas de auge. "Querían quedar bien con los sindicatos y el Gobierno, y ahora nos pedían no despedir y seguían pagando la factura, pero alguna comenzó a atrasarse; la situación no da para más." Los sindicatos han protestado, pero no con la dureza de otras épocas. ¿Habrá un pedido del Gobierno, una señal en un sector en el que la voz que más parece tallar es la del ministro Julio De Vido? Hay quienes sospechan que la reducción de las ganancias de YPF puede haber sido un detonante. "La familia Eskenazi debe pagar el paquete accionario que tiene con los dividendos que le correspondan, pero si no hay dividendos o son muy bajos, su posición sería más débil", razonó un empresario del sector.

En esa línea de pensamiento, seguir asumiendo costos operativos altos con un mercado en baja no parece lo más razonable. Pero los sindicatos denuncian que los despidos son responsabilidad de otras compañías y que a la ex petrolera estatal no le va tan mal, porque redujo el precio del crudo que compra, mientras que el negocio de la refinación tiene mejores resultados, puesto que los combustibles siguieron encareciéndose en el mercado doméstico. El último balance, sin embargo, mostró estrecheces. "Hay que ver si desde el Gobierno no les han pedido que importen gasoil o fueloil caro y eso les ha hecho subir los costos", dice un economista que analiza los números del sector.

De cualquier modo, la paz social no consiguió durar hasta fines de junio.

Comentá la nota