El final de la ley que fue una mordaza global.

La “Ley Mordaza Global” de la era Bush prohibía en Estados Unidos apoyar a entidades internacionales vinculadas con el aborto. El anuncio fue recibido como una victoria para el derecho de las mujeres. Qué otras nuevas se esperan en el área de salud sexual y reproductiva.
Un día después de reafirmar su posición a favor del derecho al aborto, Barack Obama puso fin a la llamada Ley Mordaza Global, vigente durante la administración Bush, que prohibía que empresas, fundaciones o individuos financiaran en el exterior clínicas de planificación familiar que brindaran cualquier servicio vinculado con el aborto, desde la propia intervención quirúrgica hasta asesoramiento, consultas, derivación a médicos especialistas, servicios y tratamiento tras la interrupción de un embarazo. Así Obama llevó al plano de los grandes temas sociales el cuestionamiento de las políticas de su predecesor. El anuncio es una victoria de los grupos que defienden el derecho a decidir de las mujeres sobre su cuerpo, que esperan que éste sea el primer paso de Obama para revertir los ocho años de retrocesos que vivió Estados Unidos en materia de salud sexual y reproductiva de la mano del gobierno republicano, en los que se antepuso la ideología a la ciencia y a la salud de las mujeres.

Una educación sexual en las escuelas basada sólo en la abstinencia, la demonización del uso del preservativo, medidas para restringir el acceso a métodos anticonceptivos y la llamada Ley Mordaza Global, fueron parte del menú ultraconservador que impuso el gobierno de George W. Bush. La última concesión a la derecha religiosa la firmó justo antes de dejar la Casa Blanca. Entró en vigencia el último martes y es una nueva regulación que extiende la objeción de conciencia en los servicios de salud: cualquier persona que se ubique en la cadena de atención, desde una secretaria u oficinista hasta una enfermera, médica o farmacéutico, pueden rehusarse a proporcionar apoyo, información o tratamiento a una mujer que esté buscando anticoncepción, la píldora del día después, protección contra las enfermedades de transmisión sexual, un aborto o ayuda relacionada con alguna de esas prestaciones. Siete estados iniciaron la semana pasada un juicio en la Corte Federal para bloquear la nueva normativa. Están en juego miles de millones de dólares: Bush armó una maraña legal por la cual el gobierno federal podría exigir la devolución de los fondos suministrados para la salud pública a los gobiernos locales que violen la regulación. Se espera que Obama pronto también la revoque.

El jueves, después de ordenar el cierre del centro de detención en Guantánamo, el levantamiento de las prisiones secretas que la CIA tiene en el exterior y la prohibición de la tortura, Obama se pronunció a favor del derecho a decidir de las mujeres sobre su cuerpo frente a un embarazo. Lo hizo a través de un comunicado en un nuevo aniversario del famoso fallo del caso Roe v. Wade, que estableció en 1973 que las leyes contra el aborto en Estados Unidos infringían el derecho a la privacidad. “Esta decisión (por el caso Roe v. Wade) no sólo protege la salud de las mujeres y la libertad reproductiva, sino que también se identifica con un principio más amplio: que el gobierno no debería inmiscuirse en nuestro asuntos familiares más privados”, declaró Obama. Como una señal de la importancia que Obama y el nuevo Congreso darán a esta cuestión, unos días atrás, en el primer día que el parlamento volvió a sesionar, Harry Reid, el líder de la mayoría presentó la Ley Primero la Prevención, que apunta a aumentar el acceso tanto a la anticoncepción como a la educación integral en sexualidad, así como a reducir los embarazos no deseados.

“Nunca ha sido tan importante elegir a un presidente que nos apoyará en nuestra labor”, dijo Cecile Richards, presidenta de la Federación Americana de Planificación Familiar, poco antes de los comicios que llevaron al primer presidente de origen afroamericano a la Casa Blanca. La entidad es la filial local de la Federación Internacional de Planificación Familiar (IPPF), dedicada a la atención de la salud sexual y reproductiva a través de ONG asociadas en los países más pobres de América, Africa y Asia, y una de las principales perjudicadas por la Ley Mordaza Global.

La IPPF puso un pie en la Argentina el año pasado para apoyar proyectos que apuntan a brindar atención post aborto y a promover la despenalización de esa práctica médica. La IPPF hizo campaña por el candidato demócrata.

Por tratarse de un tema sensible, Obama firmó ayer el decreto que derogó la Ley Mordaza Global sin presencia de la prensa, a diferencia de los otros firmados el jueves. La reunión en la que sería firmado el decreto fue cancelada y los periodistas sólo recibieron un comunicado oficial de que la medida fue tomada.

Cuando ocupaba su banca de senador por Illinois, el flamante mandatario ya había votado en contra de la normativa, que impide que fondos de origen estadounidenses sean destinados a financiar clínicas en el exterior que brinden servicios de planificación familiar y asesoramiento y atención de abortos.

La Ley Mordaza fue establecida por el gobierno de Ronald Reagan, en 1984, anulada luego por Bill Clinton, el anterior gobierno demócrata, y nuevamente instaurada por George W. Bush. Se trata de una normativa que contradice la política que históricamente tuvo Estados Unidos de apoyar programas en los países más pobres para promover la salud general de la población. El impacto de esta ley ha sido vasto. Lo que ha hecho ha sido controlar lo que las ONG extranjeras de planificación familiar hacen con sus propios fondos. ¿Cómo? Es que para recibir dinero para trabajar en la promoción de la salud sexual y reproductiva de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid, por sus siglas en inglés), las ONG se veían obligadas a no usar sus propios fondos en servicios relacionados con el aborto, inclusive asesoramiento o referencias, aunque el aborto sea legal en ese país. Tampoco podían realizar actividades de lobby para luchar por la despenalización o para mantener la legalidad del aborto en su propio país. Según estudios del Guttmacher Institute y del Center for Reproductive Rights, dedicados al estudio de temáticas vinculadas con la salud sexual y reproductiva, de Estados Unidos, el impacto de esta regulación sobre las mujeres de los países más pobres y marginales ha sido grave en los años de vigencia: se cerraron clínicas, se redujeron los insumos y las mujeres quedaron sin servicios, y en consecuencias se han producido más embarazos no deseados y más abortos inseguros en países con poblaciones más pobres.

En materia de salud sexual y reproductiva se espera más del nuevo presidente. Como en otros temas, Obama se ubica en los antípodas de su antecesor. Por esa razón, organizaciones de defensa de los derechos de las mujeres estiman que no pasará demasiado tiempo antes de que anuncie un giro de 180 grados para revertir el legado de Bush.

Obama ganó la presidencia con un amplio apoyo de las mujeres. Durante la campaña también defendió el derecho al aborto. Y como senador presentó y promovió distintas iniciativas para garantizar los derechos sexuales y reproductivos, vapuleados por la era Bush. Obama fue coautor de varios proyectos de ley que hacían hincapié en medidas preventivas para reducir el número de embarazos no planificado, también respaldó y fue copatrocinador de la Ley de Libertad de Elección (Freedom of Choice Act) que reglamentaría y protegería el derecho de elegir de la mujer. Y de otra iniciativa para ampliar el acceso a los anticonceptivos, la educación sobre planificación familiar y servicios de salud preventivos. Además se ha manifestado a favor de una educación sexual integral. Durante los últimos ocho años la administración Bush destinó más de 1500 millones de dólares de los contribuyentes en programas de “solo abstinencia”, promovidos por los sectores religiosos más conservadores –en sintonía con la prédica del Vaticano– que, está demostrado, no funcionaron para prevenir el embarazo y el contagio del VIH-sida entre los adolescentes norteamericanos: los planes se centran en inculcar a los chicos y chicas el valor de postergar el debut sexual como única arma para “cuidarse”, pero diversos estudios han probado que la edad de iniciación sexual no aumentó. Y los jóvenes enfrentan sus relaciones sexuales sin recibir información en las aulas sobre uso de anticonceptivos. Como le sucedió a la hija de la candidata republicana a la vicepresidencia, la ultraconservadora Sarah Palin, tal vez la adolescente embarazada más famosa de Estados Unidos en 2008.

Se espera que tras el decreto que ayer derogó la Ley Mordaza Global se anuncie una batería de medidas que sepulten los ocho años de retrocesos que vivió Estados Unidos en materia de salud sexual y reproductiva.

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