Al final, Lifschitz mandó al freezer el polémico proyecto de superpoderes

El intendente Miguel Lifschitz instruyó ayer al bloque oficialista para que plantee hoy, durante la última sesión del período ordinario en el Concejo, la postergación del debate en torno al proyecto que cede por un año facultades al jefe del Palacio de los Leones para decidir aumentos de las tarifas del transporte público (colectivos, taxis y remises). La intención es habilitar el tratamiento de la polémica iniciativa, que hasta anoche no había logrado quórum, tras la inminente asunción de los ediles electos.
"Se generó una fuerte controversia que, eventualmente, forzaría una votación muy dividida, incluso con el riesgo de que algunos bloques dejen la sesión o no quieran dar quórum. No es un buen final para este Concejo ni tampoco una manera de tratar un tema clave como el transporte", anunció anoche Lifschitz a La Capital.

Previamente, toda la expectativa había quedado depositada en los bloques de la oposición, en especial en aquellos con cierto grado de afinidad.

Prácticamente descartada la presencia del concejal oficialista Juan Rivero, afectado por un cuadro de estrés, y con la ausencia del aliado Carlos Comi, quien asume hoy como diputado nacional de la Coalición Cívica, los hombres de la rosa roja apostaban a acercamientos, o quiebres internos, de última hora para destrabar la sanción del proyecto.

Conscientes de la compleja situación, en el bloque oficial tampoco soslayaron el despacho de minoría emitido, durante el paso de la iniciativa por la comisión de Gobierno, por los ediles Fernando Rosúa (Encuentro por Rosario), Arturo Gandolla y Osvaldo Miatello, (Frente para la Victoria-PJ), y Daniela León (UCR), que advirtieron que la delegación de facultades "contraviene la normativa vigente y constituye un atropello".

La reacción opositora incluyó amenazas de votos negativos y hasta de abandono de bancas. Aunque, más allá del aparente abroquelamiento, el oficialismo nunca desechó del todo el acercamiento.

Lifschitz desestimó la pretensión de "superpoderes" y negó la existencia de premura para aprobar la propuesta antes del recambio legislativo, en función de la paridad de fuerzas que reflejará el nuevo Palacio Vasallo.

"Para que no queden dudas sobre nuestra vocación democrática le pedimos al bloque oficial que, pese a contar con despacho favorable, e inclusive con la chance de tener un voto más, posponer el debate el tiempo que sea necesario y avanzar, en lo posible antes de fin de año, con la iniciativa", sostuvo el intendente.

Lifschitz también confió en "lograr consenso a partir de la llegada al Concejo de personas que conocen muy bien la problemática, como Clara García (ex secretaria de Servicios Públicos) y Héctor Cavallero (ex intendente)". Y añadió: "Podremos conversar sobre una política de Estado que debe manejarse con responsabilidad y marcos de acuerdos importantes".

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