Al final, el fantasma del fraude pasó de largo en un día gris

Se detectaron irregularidades aisladas que no llegaron a alterar el recuento provisional
Hubo de todo un poco. Desde votos en cadena y robo de boletas hasta presidentes de mesa "truchos", problemas varios con los fiscales y acarreo de votantes. Pero las elecciones de ayer estuvieron muy lejos de repetir la avalancha de irregularidades que se había registrado en 2007, según surge de un relevamiento de LA NACION, partidos políticos, organizaciones no gubernamentales y la Defensoría del Pueblo de la ciudad.

Dos años atrás, los principales rivales del oficialismo, Elisa Carrió y Roberto Lavagna, alertaron sobre el "robo sistemático" de sus boletas, mientras que la Fundación Poder Ciudadano acumuló 500 denuncias de votantes. Ayer, los partidos sólo detallaron incidentes aislados y la ONG sólo recibió 20 llamadas.

"Esta vez no tuvo nada que ver con lo que ocurrió las elecciones pasadas", evaluó el director de Instituciones Políticas de Poder Ciudadano, Pablo Secchi, una visión que compartió la defensora del Pueblo porteña, Alicia Pierini, al analizar los comicios en la Capital. "Hubo problemas en algunas mesas -comentó-, pero no hubo incidentes graves."

Dieciocho redactores de LA NACION recorrieron el conurbano y recabaron datos sobre distintas irregularidades que no llegaron a mover el amperímetro electoral, pero exhiben las flaquezas persistentes del sistema, como los dos casos detectados de "votos cadena". Uno fue en Lomas de Zamora, en la Escuela N° 17, y el otro caso en Moreno, en la Escuela N° 76, según el fiscal de ARI Jorge Bruni.

En Escobar, en tanto, combis blancas circularon alrededor de las escuelas. Una de las camionetas portaba un cartel "Dirección Provincial de Transporte" y, según su chofer, estaba allí por orden del intendente local, Sandro Guzmán. Otra incluía un adhesivo "Kirchner-Scioli". Y otra más, en la que desde una ventanilla se veían boletas del intendente de Morón y candidato a diputado nacional Martín Sabbatella.

Delivery de votos

En Hurlingham, algunas empresas de remises optaron por aceptar la oferta del candidato del Frente para la Victoria (FPV) Fabricio Acuña, que pagó entre 150 y 200 pesos para trasladar a que aquellos que consideró que integrarían su electorado. Los autos se identificaban por un número y el lugar adonde pertenecían, Villa Tessei o William Morris.

Dentro de los centros de votación también se registraron casos peculiares. Como un ciudadano empadronado en la Capital Federal que se colocó primero en la fila para votar en la Escuela N° 1 de José C. Paz y logró quedar, con el apoyo de los fiscales del oficialismo, como presidente de mesa. Más lejos llegaron en la Escuela N° 37 de Moreno, en la que 9 seguidores del oficialista FPV se colocaron como presidentes y otros 3 como vicepresidentes de las restantes.

Más audaz fue la mujer que se presentó en la mesa 681 de varones de la Escuela N° 166 de Rafael Castillo, en La Matanza, y asumió por el oficialismo. Cuando llegó la verdadera autoridad, cedió el lugar, pero antes se llevó la urna al baño y la devolvió "más pesada", según denunciaron el fiscal de Unión Pro, Javier Abella, y el segundo candidato a concejal del ACyS, Manuel Atencio.

La Matanza, donde vota el 3% del padrón, también registró "responsables de escuelas", figura inexistente en las leyes electorales, pero que igual así se arrogan facultades. "Les dicen a los fiscales que ellos manejan la escuela. Se hacen responsables de los establecimientos como si fueran la autoridad de los comicios", lanzó el primer candidato a concejal por ACyS Gustavo Farragut.

Ese distrito, que responde al actual vicegobernador y ex intendente Alberto Balestrini, también acumuló denuncias por compra de votos ($ 50 y un bolsón de comida en Laferrere), y robo de boletas. Aunque en este rubro lo acompañaron Lomas de Zamora -en la Escuela N° 27, las tiraron a media cuadra de la entrada- , Berazategui -donde el intendente Juan José Mussi ingresó para el recuento en los cuartos oscuros de la Escuela N° 36-, San Isidro, Moreno, La Plata, Tigre, Avellaneda, Lanús, San Martín.

El apoderado de Unión Pro en José C. Paz se encontró con un escollo previo a la desaparición de boletas. Los fiscales del intendente Mario Ishii impidieron que trabajaran sus colegas en la Escuela N° 34, mientras que en la Escuela N° 54 de Merlo, sólo pudieron participar en medio de forcejeos y aprietes. Algo parecido ocurrió en La Tablada -otra vez, La Matanza-, donde un equipo de Bromatología quiso sacar de las mesas a los fiscales que no tenían barbijos. Todos de la oposición, según el fiscal de Unión Pro Ernesto Ludueña.

Lejos de allí, en Mar del Plata, 16 personas denunciaron ante el juez federal con asiento en esa ciudad, Rodolfo Prada, que no pudieron votar porque otros lo hicieron por ellos.

Otras artimañas electorales se registraban al cierre de esta edición durante del recuento de votos. En las mesas 251 y 273 de la Escuela N° 37 de Moreno, por ejemplo, y ante la ausencia de contralores de los otros partidos, los fiscales oficialistas computaron como votos en blanco los impugnados. Y en la mesa de varones 206 de Munro, Vicente López, las picardías incluyeron hasta el robo del sello para convalidar los votos en los documentos de identidad. Quizá lo tomen como un suvenir o como la llave para futuras triquiñuelas.

Ese riesgo es el que ya anoche tenía en mente Secchi, de Poder Ciudadano: "Hay que trabajar para mejorar y terminar con estos problemas. El robo de boletas, por ejemplo, se terminaría con la boleta única".

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