Al final, Echegaray decidió el reparto de la cuota Hilton

Al final, Echegaray decidió el reparto de la cuota Hilton
Se trata de los cortes de gran valor que se exportan a Europa, un negocio millonario.
El Gobierno borró ayer con el codo quizás la única de sus políticas para el agro que recibió elogios de las entidades rurales: la administración de la Cuota Hilton, el cupo de 28.000 toneladas de carne que se exporta a Europa y vale US$ 308 millones anuales. Cristina Kirchner anunció anoche que de ahora en más será la cuestionada ONCCA, y no la Secretaría de Agricultura, la responsable de repartir el negocio. La medida significa mayor poder para los dos funcionarios más criticados por el campo: Guillermo Moreno y Ricardo Echegaray.

Desde que el país pactó con Europa ese cupo arancelario, a fines de los 70, Agricultura lo distribuía entre las plantas frigoríficas en función de ciertos parámetros. Esa normativa cambió tanto como los gobiernos, para favorecer a uno u otro grupo de empresas. Por eso, la Hilton siempre fue motivo de durísimas pujas. Tanto que en 2003, cuando asumió Néstor Kirchner, 60% del cupo se repartía por amparos judiciales.

Fueron dos funcionarios de ese primer kirchnerismo, el ex secretario Miguel Campos y el ex titular de la ONCCA, Marcelo Rossi, quienes en 2005 lograron normalizar la distribución y reducir el nivel de judicialización a sólo 2%. La situación fue aplaudida entonces por las entidades que hoy forman la Mesa de Enlace. Pero Rossi se fue del gobierno en 2007, denunciando presiones de Moreno, y Campos siguió sus pasos al poco tiempo. La Resolución 113/04, que establecía hasta ahora los parámetros, venció a mediados de 2008, pero el Gobierno decidió prorrogarla por un año más.

En medio del conflicto rural del año pasado, Moreno y Echegaray impulsaron un cambio en las reglas de juego, que fue resistido por Carlos Cheppi, temeroso de una andanada de causas judiciales. El secretario de Agricultura fue ratificado en su cargo pero Echegaray y Moreno lograron imponer su receta. De aquí en más será la ONCCA -que en los hechos responde a Echegaray- la que fijará los criterios para la repartija. La letra fina sería conocida recién en dos semanas, pero hablará de "precalificación" de plantas y de una "licitación" posterior entre las firmas que queden en carrera.

"Al parecer esto ratifica la política del kirchnerismo, que habla de progresismo pero concentra la actividad", evaluó Miguel Schiaritti, de CICCRA, una de las cámaras excluidas de la "mesa" de frigoríficos que todos los viernes se reúne en el despacho de Moreno. Allí, con las grandes plantas del Consorcio ABC (muchas de ellas brasileñas) se logró el consenso para la nueva normativa.

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