Al final, echaron a Montoya por sus críticas al kirchnerismo.

Scioli le reclamó ayer su renuncia. Fue después de que el recaudador rechazó una "candidatura testimonial" a concejal por San Isidro con duros cuestionamientos al Gobierno nacional. Lo reemplazará Rafael Perelmiter, que deja Economía.
El gobernador Daniel Scioli resolvió echar al director ejecutivo de ARBA, Santiago Montoya, luego de su ruidosa negativa a integrar la lista de concejales del PJ oficial en el distrito de San Isidro, que incluyó, además, un par de comunicados críticos al Gobierno nacional y un fatigoso raid del funcionario por medios audiovisuales para realizar aclaraciones que terminaron de agotar su permanencia en el organismo recaudador de la Provincia.

Montoya ya recibió una oferta para trabajar en Córdoba para el Gobierno de Juan Schiaretti (ver página 4). Y otra de Felipe Solá.Su salida generó un reguero de reacciones en la oposición, entre la que descolló la de Francisco De Narváez: "Tuvo las pelotas para decirle no a Néstor Kirchner".

Scioli decidió cubrir la jefatura de ARBA con el ministro de Economía, Rafael Perelmiter, quien a su vez será reemplazado por Alejandro Arlía, hasta ahora en el Ministerio de la Producción. El enroque se completa con Martín Ferré, viceprimero de la Cámara de Diputados, en lugar de Arlía.

La partida revistió carácter formal : Scioli instruyó a Perelmiter, superior del funcionario destituido, para que solicitara la dimisión. Y el director del organismo recaudador se tomó apenas media hora para cumplir el trámite, con la entrega de dos hojas firmadas donde sostenía su compromiso con la gestión provincial e insinuaba que desde el Gobierno nacional forzarban su renuncia.

-¿Hubo pedido de Kirchner para apurar la salida?, preguntó Clarín al jefe de Gabinete Alberto Pérez.

-A los funcionarios los pone y los saca Scioli.

-¿Cuál fue el motivo entonces?

-A los colaboradores se les exige capacidad técnica, y Montoya la tiene, y prudencia institucional, aspecto que descuidó.

La determinación fue adoptada en una larga reunión entre Pérez, Perelmiter y Scioli en la Capital. Al mediodía, Scioli había solicitado un informe sobre la evolución del caso Montoya.

La noche previa, el ministro Perelmiter se había reunido con el responsable de la recaudación bonaerense.

Horas antes, Montoya denunciaba al Gobierno nacional por "la pérdida de parte de la capacidad de escuchar a la sociedad, a los líderes opositores, a los distintos sectores sociales y productivos del país".

¿Por qué esa reflexión altisonante para un funcionario técnico, de segunda línea? Por su candidatura como concejal en San Isidro.

Hace una semana, Kirchner mandó formular esa propuesta al director de ARBA al jefe de Gabinete Sergio Massa y al ministro del Interior Florencio Randazzo. No hubo rechazo. Tampoco aceptación explícita. El lunes, Scioli preguntó cómo iba la gestión. "No está cerrada". Descontaba la aceptación. El jueves, con la trascendencia de la oferta, Montoya reaccionó públicamente.

Ayer, se transformó en perseguido de la furia kirchnerista. Algunas voces le atribuyen la intención de una "salida premeditada" y que por eso atizó el fuego cuando aconsejaban moderación. "Imprudencia institucional", dijo Pérez.

Como sea, no es la primera vez que Kirchner interviene en la Provincia. En la gestión de Felipe Solá impulsó el despido del ministro de Economía, Gerardo Otero, por sus reparos al aumento docente.

De alguna manera, Montoya lo dejó expuesto en la dimisión al cargo: "Los motivos por los que me piden la renuncia están relacionados con ciertos comentarios políticos que produje".

Para los oídos atentos queda la ponderación del secretario General de la Gobernación, "Pepe" Scioli, al "excelente técnico" que se va, "de quien lamentamos su salida".

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