Al final es cierto que van sobre ruedas

Al final es cierto que van sobre ruedas
A pesar de que a principios de año advertían sobre una situación catastrófica, con amenazas de despidos y suspensiones, las empresas automotrices terminan el año cerca de niveles record. Nuevas medidas de apoyo al sector.
La industria automotriz estuvo en el epicentro de la crisis financiera. Las estrategias globales del sector fueron despedir a trabajadores y solicitar el auxilio del Estado. La industria argentina compartió el discurso y en algunos casos estrategias con sus casas matrices. Sin embargo, el panorama mejoró y los resultados en el mercado local fueron distintos. Ni siquiera la caída interanual de la producción del 19 por ciento acumulada entre enero y noviembre logra opacar el año para los empresarios, ya que la fabricación de automóviles en 2009 superará las 500 mil unidades. Así, la actividad atravesará el tercer mejor año de su historia, sólo por detrás de 2008 y 2007. Las cifras fueron adelantadas por la ministra de Industria y Turismo, Débora Giorgi. La funcionaria anticipó una producción de 700 mil unidades para el año próximo y destacó el rol del Estado en el sostenimiento de la actividad.

Las terminales más poderosas del mundo temblaron con la crisis financiera. Algunas empresas se fusionaron, otras entraron en bancarrota, entre todas despidieron a miles de trabajadores y redujeron los salarios de quienes conservaron sus puestos, vendieron marcas para achicar sus negocios y solicitaron el auxilio del Estado.

En Argentina, durante los primeros meses del año, los representantes del sector automotor pronosticaban una debacle: la producción anual caería hasta las 300 mil unidades. La profecía empresarial no se cumplió y la fabricación será mayor a las 500 mil unidades. Las ventas a los concesionarios cayeron un 23,2 por ciento en lo que va del año y las ventas al exterior retrocedieron 14 por ciento. El impacto es significativo, pero la comparación se realiza con el mejor año de la historia tanto en fabricación como en ventas.

Entre enero y mayo el sector acumulaba una caída que promedió el 45 por ciento. Ante ese escenario, las empresas decidieron suspender trabajadores, redujeron las jornadas laborales y ajustaron sus planes de producción, como si vinieran de una crisis de años. Las políticas públicas buscaron evitar la profundización del mal momento sectorial. Previno despidos masivos a través del Repro –el programa donde el Estado se hace cargo de una parte del salario de los trabajadores– y creó distintos planes para impulsar el consumo, aunque estos últimos no tuvieron el éxito esperado. Además, otorgó un crédito para General Motors por 70 millones de dólares. El Repro llegó a cubrir 4200 asalariados de terminales como Volkswagen y Ford y 19 mil trabajadores de la industria metalúrgica y autopartista.

"Pudimos superar la crisis porque trabajamos juntos, no fue por casualidad. Finalizamos el año con una posición favorecida por el contexto mundial", apuntó ayer la titular de Industria, quien agregó que "el mejoramiento se evidencia en las exportaciones, que en noviembre alcanzaron un nuevo record". El principal destino de las ventas externas es Brasil.

Durante su intervención en un seminario organizado por AFAC (cámara que reúne a las empresas autopartistas), Giorgi aseguró que la producción alcanzará las 550 mil unidades. Sin embargo, desde el ministerio explicaron que "cuando finalice el año se habrán fabricado más 500 mil unidades, según los datos de las terminales, el número rondará los 520 mil vehículos". Eso significa una producción de 60 mil autos en diciembre, mientras que la estimación de la funcionaria suponía la fabricación de 90 mil unidades.

Para 2010, la ministra de Industria pronosticó que la producción llegará a los 700 mil autos. Por su parte, Dante Sica, titular de la consultora abeceb.com, calculó que la cifra ascenderá hasta las 680 mil unidades, aunque aclaró que se trata de una previsión "de mínima".

"La clave para el despegue del sector está en la inversión", apuntó Giorgi. Según explicó, el Estado busca fomentar su incremento a través de tres herramientas: el financiamiento a las terminales para el desarrollo de proveedores, la modificación de la ley de incentivo a la integración nacional y un programa para estimular la inversión en el sector de forja y producción. El primer proyecto se está desarrollando en conjunto con la Anses, los cambios a la ley buscan potencializar la competitividad del sector autopartista local y la última iniciativa está concentrada hacia la producción de motores.

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