El final de la campaña en medio del lodazal

Por Jorge Rosales

Estas serán las tres semanas más largas e intensas de la campaña. La ansiedad de los que no llegan y la incertidumbre de los que temen perder el impulso y quedar a mitad de camino convertirán la disputa electoral en un lodazal. La campaña sucia se afianza con la citación de un juez a Francisco de Narváez, bajo la sospecha de haber estado involucrado con el rey de la efedrina. De Narváez tiene por qué preocuparse cuando el juez Faggionato Marquez lo vincula con el traficante detenido: su obsesión por las encuestas lo llevó a medir el impacto en su imagen y los resultados le dan la razón. Sale dañado.

Pero no será eso lo único que se verá durante las próximas semanas. El Gobierno usará otros artilugios para desgastar a sus adversarios para poder ganar en la provincia de Buenos Aires, aún sabiendo que un triunfo en el principal distrito del país no salvará la pérdida de representación en el Congreso. La polarización a la que aspira De Narváez para apelar al voto útil en el tramo final de la campaña deja heridos a los aliados de Carrió, Stolbizer y Alfonsín. La historia de los radicales parece no alcanzar para remontar una cuesta dura, en la que dos peso pesados, Kirchner y De Narváez, están jugándose todo para ganar.

Lo que se juega el 28 -en particular en el territorio bonaerense, la Capital Federal, Córdoba y Santa Fe- es la plataforma para disputar la presidencia en 2011. Kirchner pretende, cuanto menos, convertirse en un elector privilegiado en el peronismo. De Narváez aspira a ocupar un lugar en la mesa de la discusión del poder peronista a partir del lunes 29. Carrió busca consolidar su poder nacional para erigirse en la candidata indiscutida del frente en el que abrevan todas las corrientes surgidas del radicalismo. Binner, ganando en Santa Fe, será otro actor central, y Reutemann, si derrota al candidato del gobernador santafecino, estará en condiciones de disputarle el poder a Kirchner. Cobos mira desde la altura de Mendoza. Quiere salir indemne y sin barro de esta campaña.

¿Y Macri? Tendrá que decidirse a lanzarse de lleno en estas tres semanas a la pelea cuerpo a cuerpo con el kirchnerismo a nivel nacional si pretende conservar su alianza con De Narváez. Al empresario, ha dicho en reserva, no le sirve un Macri titubeante en la lucha nacional, sino uno que se anime a salir magullado en la pelea. Si él no se anima, ha dicho, podría jugar a partir del 29 con un Reutemann triunfante.

Serán tres semanas confusas, cargadas de nerviosismo y golpes bajos. Es mucho lo que está en juego, más allá de que el 28 se trate de una elección legislativa para renovar la mitad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado.

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