Filipinas: miles de personas despidieron los restos de Corazón Aquino

Filipinas guarda luto, un lluvioso día en Manila, por la muerte de la ex presidenta Corazón Aquino (1933-2009), la primera mujer que gobernó el país después de tumbar por medios pacíficos el régimen dictatorial de Ferdinand Marcos.
Aquino, que perdió la batalla contra un cáncer de colon diagnosticado hace algo más de un año y que la llevó a ser internada en un hospital de Manila desde fines de junio, falleció de un problema cardiorespiratorio, indicó su familia en un comunicado.

La actual jefa de Estado, Gloria Macapagal Arroyo, declaró diez días de luto nacional mediante un mensaje desde Estados Unidos, donde se encuentra en visita oficial.

" Filipinas ha perdido un tesoro nacional. Aquino ayudó a liderar la revolución que restableció la democracia y el gobierno de la ley en nuestra nación en un momento de grandes peligros", dijo Arroyo en su mensaje televisado.

Otros mandatarios que sucedieron en el Gobierno a Aquino, "Cory" para los filipinos, expresaron también sus mensajes de pesar.

Fidel Ramos, presidente de 1992 a 1998, manifestó que "no sólo toda la nación filipina está de luto, sino que también el resto del mundo. Cory Aquino representó el pasado y el futuro de nuestro pueblo y nos guió en la dirección de un futuro mejor".

Por su parte, el ex presidente José "Erap" Estrada (1998-2001) indicó que "el país ha perdido una madre. Es un día triste para el pueblo filipino. La presidenta Aquino no ha sido sólo un icono de la democracia, sino que se alzó como la guía de nuestra gente desde EDSA 1", como se conoce la revolución popular que derrocó a Marcos.

Cory representó tanto la fortaleza como la misericordia, añade Estrada en su comunicado.

El secretario de prensa del Gobierno, Cerge Remonde, señaló que Aquino, como ex presidente, tiene derecho a un funeral de Estado, pero que se debe contar con la aprobación de sus familiares.

Sin embargo, uno de los hijos de la ex presidenta, el senador Benigno Aquino III, declaró a la prensa que la familia ha optado por la celebración de una ceremonia privada, aunque se permitirá que la población presente sus respetos.

El cadáver de la ex mandataria fue trasladado desde el hospital MakatiMed al colegio católico De La Salle Greenhills, donde fue recibido con salvas de honor por personal del Ejército, la Aviación, la Armada y la Policía.

En el gimnasio de ese centro, el cuerpo de la ex mandataria recibirá las muestras de respeto de la población y de los representantes extranjeros hasta su entierro el miércoles próximo.

La ex mandataria será enterrada en una ceremonia familiar en el cementerio Manila Memorial Park, junto a su marido Benigno Aquino.

Corazón Aquino, que asumió la presidencia tras el derrocamiento en 1986 de la dictadura de Ferdinand Marcos, fue hospitalizada, en principio, debido a problemas para ingerir alimentos.

En marzo del pasado año, la familia Aquino reveló que la ex dirigente había sido diagnosticada de un cáncer de colon, por lo que estaba siendo sometida a sesiones de quimioterapia, aunque la pasada semana se informó que la enfermedad se había extendido a otras partes del cuerpo.

La ex presidenta, de 76 años, se convirtió en la primera mujer filipina en ocupar la jefatura del Estado, tras la revuelta popular pacífica que derrocó a la llamada dictadura conyugal de Ferdinand e Imelda Marcos.

Miembro de la familia Cojuangco, una de las más ricas de la comunidad chino-filipina, Corazón se casó en 1954 con Benigno Aquino, líder de la oposición democrática contra la dictadura de Marcos y con el que tuvo cinco hijos.

Ella recogió el testigo del "cambio democrático" en 1983, cuando su marido fue asesinado en el aeropuerto de Manila mientras descendía del avión en el que regresaba del exilio.

La ex presidenta, que logró concluir su mandato en 1992 a pesar de al menos siete intentos de golpe de Estado, continuó su labor en favor del pueblo por medio de agencias no gubernamentales en años posteriores.

Aquino incluso participó en manifestaciones callejeras contra la presidenta Macapagal Arroyo, cuya familia ha sido acusada en varias ocasiones de corrupción, hasta que se le diagnosticó el cáncer el pasado año.

El pueblo filipino grita "Paalam Cory!" (Adiós Cory), para despedir a su presidenta más adorada.

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