Filipinas dictó el estado de excepción

Doce días después del asesinato de 57 personas al sur del país asiático, la presidenta del país, Gloria Macapagal Arroyo, dictó ayer el estado de excepción en la provincia de Magundanao
Allí, "grupos fuertemente armados tomaron posiciones para oponerse a las tropas del gobierno", según afirma una declaración de la presidenta, Gloria Macapagal-Arroyo, emitida ayer.

Ocho sospechosos fueron arrestados de forma inmediata, incluido el gobernador provincial y patriarca de un influyente clan acusado del crimen, Andal Ampatuan Senior, y tres de sus hijos.

Otro de sus hijos, Andal Ampatuan Junior, está acusado del asesinato de 25 personas y se encuentra en prisión. Todos los miembros del clan afirman ser inocentes.

Es la primera vez en los últimos 30 años que se decreta el estado de excepción en territorio filipino. El 21 de septiembre de 1972 el dictador Ferdinand Marcos dictó estado de excepción y lo mantuvo hasta 1981.

Según Arroyo, "la tranquilidad y el orden en Magundanao se vieron tan afectados que el sistema jurídico y otros mecanismos de gobierno en la provincia no funcionan más". Por eso, según la presidenta, se ve afectada "la seguridad pública".

Debido al estado de excepción la policía tiene más margen para sus investigaciones. Entre otras cosas, las fuerzas de seguridad tienen la orden de detener a los sospechosos sin orden de detención.

Cientos de soldados tomaron el principal edificio del gobierno provincial de Magundanao, en Sariff Aguak, así como todas las oficinas municipales de las 22 ciudades que componen la provincia. El funcionamiento del gobierno local y provincial fue suspendido temporalmente.

Además se instalaron puestos de control en las carreteras que conducen a Magundano. Todos los vehículos que transitan por ellas están siendo registrados por soldados armados.

Según las investigaciones de la policía, Andal Ampatuan Junior lideró el lunes de la semana pasada a 100 hombres armados en el asalto al convoy de autos de un rival político. Las personas fueron secuestradas y asesinadas. Entre ellas había más de dos decenas de periodistas.

Los Ampatuan estaban aliados con la presidenta Arroyo, pero en tanto ésta se distanció del clan.

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