Una figura elegida para contener la interna del gabinete.

Por Gustavo Veltri.

La nueva etapa con el "flamante" gabinete de Cristina Kirchner está en marcha, y quien tomó relevancia y ganó nuevamente los primeros planos es Aníbal Fernández, que reemplazó a Sergio Massa en la Jefatura de Gabinete.

La llegada de Fernández a un puesto clave del gabinete no fue casual. El multifuncionario de la era K tuvo su premio a la lealtad, que mantuvo en las últimas elecciones. A la hora de pasar el tamiz y hacer su particular lectura de las urnas, Néstor Kirchner lo eligió como el más adecuado para los tiempos que se vienen para el Gobierno de Cristina Fernández.

En esa carrera, el quilmeño le ganó en los últimos metros la carrera al ministro del Interior, Florencio Randazzo, para ocupar el sillón de Massa. En la balanza pesaron algunas heridas de la campaña que quedaron en la intimidad de Olivos.

Otro que quedó relegado algunos metros con estos movimientos fue el ministro de Planificación, Julio De Vido, a quien horas antes de que se conocieran las designaciones, los rumores del palacio gubernamental lo daban como una de las alternativas junto a Fernández y Jorge Capitanich, gobernador de Chaco.

Quien también supo ser ministro de Eduardo Duhalde tanto en la gestión provincial como en la nacional cumplirá un rol relevante como jefe de los ministros.

"Con todo lo que tenga que ver con la policía voy a estar yo", sostuvo Fernández anoche en C5N en lo que fue su primera aparición televisiva en su nuevo puesto. La frase dejó a las claras que a pesar de que Julio Alak tomó la posta que él dejó al frente de la cartera de Justicia y Seguridad, Fernández no piensa desentenderse del tema.

Fernández también buscó marcar la cancha con respecto al cuestionado secretario de Comercio, Guillermo Moreno. "Si un ministro de Economía no puede manejar a un secretario de Estado, no puede ser ministro", sostuvo, y aclaró que Moreno "cumple órdenes" y no tiene autonomía.

Más allá de diferencias y algunas internas, que siempre están en los equipos de gobierno, Fernández es respetado entre sus pares del gabinete. En la Casa Rosada admitieron que esto pesó a la hora en que Néstor y Cristina Kirchner eligieron el reemplazante de Massa, ya que es uno de los pocos que puede terciar en la fuerte interna entre el ala dura del kirchnerismo y los más moderados.

Tras la derrota electoral, los Kirchner mostraron que no tienen intenciones de cambiar el rumbo. La designación de Fernández es una señal en ese sentido, ya que "es el dirigente indicado para este momento político", según coincidieron dos funcionarios ayer.

Según eevaluaron las fuentes, el nuevo jefe de ministros cuenta con llegada a sectores del campo, de la seguridad y, fundamentalmente, del peronismo. Este no es un dato menor, ya que Néstor Kirchner dejó la titularidad del PJ y ya es cuestionado por varios gobernadores, quienes se alistan para reflotar la liga de mandatarios peronistas.

En principio, Fernández tendrá como objetivo contener la incesante presión que ejercen desde el interior los caciques provinciales, quienes piden armar una mesa de diálogo para consensuar una agenda de temas común.

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