En las fiestas y vacaciones crece la circulación de billetes falsos

En las fiestas y vacaciones crece la circulación de billetes falsos
Expertos de la Policía Federal explican que la fija de los "pasadores" de dinero son los boliches, bares y restaurantes de los lugares de verano.
Si bien en el calendario existen varias fechas propicias para poner en marcha la "rueda del dinero falso", como es el caso de Semana Santa o multitudinarias fiestas populares como la peregrinación a la Difunta Correa, en la División Falsificación de Moneda de la Policía Federal explican que es durante las fiestas y las vacaciones cuando se produce el momento de mayor aumento en la circulación de billetes "truchos".

El crecimiento del consumo en ésta época del año es tan acelerado, que termina atentando contra "las defensas" de una eventual víctima. Según reconocen expertos de la Policía Federal, las bandas de falsificadores locales se aprovechan de las corridas comerciales y el ingreso de turistas extranjeros desprevenidos para cambiar el dinero falso por el de curso legal.

"En los comercios suelen tomar los recaudos suficientes para detectar un billete falso, pero el caos que se produce en las fiestas es tan grande que muchos prefieren evitar los controles para acelerar las ventas y no espantar al cliente", razona un jefe policial consultado para este informe.

La ruta del dinero. De acuerdo a las fuentes, se estima que existen entre cinco o seis "cuevas" que fabrican pesos argentinos de "mediana calidad". ¿Cómo lo hacen? Utilizando una imprenta de alta fidelidad y un software con las matrices de los billetes (ver aparte). Con eso alcanza. Sin embargo, la calidad del billete dependerá también de la mano del "imprentero", la persona encargada de disfrazar el papel, y el primer y principal eslabón en una banda de falsificadores.

El "pasador", como se conoce en la jerga a la persona que compra los billetes falsos (según fuentes policiales, cada papel cuesta el 25% del valor real), será el encargado de ingresarlo en la interminable rueda financiera.

Pero no lo hará en cualquier lugar. En verano, por ejemplo, las fijas son los boliches, bares y locales gastronómicos. Y, como siempre, los taxis y remises, donde algunos choferes "avivados" trabajan en complicidad con los "pasadores".

"Cada vez que llega un crucero al puerto de Buenos Aires con turistas extranjeros, ellos –por algunos taxistas– aprovechan para cambiar la mayor cantidad de dinero falso", cuenta un vocero policial.

Plata quemada. Aunque la Policía Federal asegure que, por una cuestión de costos, cada vez existen menos bandas de falsificadores, durante el año que acaba de pasar fueron desbaratadas dos importantes organizaciones.

El 2 de diciembre pasado, y después de una investigación que llevó más de seis meses, la División Falsificación de Monedas descubrió en Merlo una "cueva" que llegó a fabricar un millón de pesos. Entre sus integrantes, había un subcomisario de la Bonaerense en actividad que presuntamente actuaba como "pasador".

Y el 17 de junio, en un procedimiento realizado por la Federal en el partido de San Martín, fue detenido el presunto cabecilla de una banda que fabricaba dólares de "excelente factura y terminación", que hasta se dio el lujo de emitir billetes de un millón de dólares, que sólo tienen validez entre los estados norteamericanos.

Según estiman en el Banco Central (BCRA), cerca de 2 millones de pesos fueron retirados de circulación a lo largo de 2009. "En total hemos secuestrado 37.500 billetes falsos, de los cuales el 60 por ciento son de 100 pesos y el 18 de 50", revela a PERFIL un vocero del BCRA. No obstante, la misma fuente aclara que "la incidencia de la falsificación en el país no es significativa si se tiene en cuenta la circulación".

Desde la Policía Federal precisan que el secuestro de billetes representa una mínima porción de la plata falsa que se mueve en el mercado, y calculan que representa "cerca del 3 por ciento" del circulante. Traducido en pesos: alcanza un total de 296 millones. No es poco.

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