Fiesta en Washington por el fallo judicial

WASHINGTON.- "Tiene un significado enorme." Abogados y ejecutivos de los fondos de inversión acreedores de la Argentina celebraron el embargo decidido por la justicia norteamericana como un hito que dio vuelta una historia de ocho años de batalla judicial.
"Por primera vez en ocho años se tocan los fondos del Banco Central", decían quienes trabajan cerca de los fondos NML (Grupo Elliot) y EM (Kenneth Dart), ante la decisión del juez que dio un giro de 180 grados en la resistencia a tocar ese tipo de activos.

Según la fuente que se consultara, lo ocurrido era un triunfo de la estrategia judicial de acreedores al acecho o una torpeza del gobierno argentino. Llegado el caso, una combinación de ambos factores.

"El daño para la Argentina podría haber sido mucho mayor", consolaban fuentes cercanas al estudio de abogados Sullivan & Cronwell, que asesora al Banco Central, al aludir a la posibilidad de que el fallo sorprendiera en la cuenta a los más de 6500 millones de dólares que pretendía girar el gobierno argentino.

Más allá de las intenciones del Gobierno, la "impericia" de la maniobra viene siendo comentario de rigor en medios financieros locales. Eso, junto con el mayor de los desconciertos sobre el futuro canje de títulos de deuda en default, cuya intención ayer el Gobierno ratificó. "Nadie sabe qué pasa ahora. Si el canje sigue, si se atrasa unos días, unas semanas o unos meses", comentó un analista de RBS Securities.

Las reacciones por el fallo sólo se recogieron luego de que el ministro Amado Boudou confirmó en Buenos Aires el embargo de los fondos. Sólo entonces hablaron los promotores de la medida. "Se ha recibido hoy [por ayer] una orden de embargo del juez Thomas Griesa que afecta todos los bienes del Banco Central [argentino] en Nueva York", explicó a LA NACION un vocero del fondo Elliott Management, que interpuso la demanda.

El vocero ni siquiera confirmó el monto del embargo. "Es todo lo que tenía el Estado argentino en esa cuenta", se limitó a explicar.

Otras fuentes de la causa explicaron el significado del paso judicial, al tocar por primera vez las reservas del Central. "El juez entendió que esos fondos, a los que se suele considerar independientes del gobierno, en este caso no lo eran", fue el argumento.

"Fueron los argentinos los que abrieron la rendija. Al transferir las reservas, ya no pertenecen al Banco Central y se hacen incautables", explicó uno de los abogados.

Quienes siguen de cerca los pasos de Griesa subrayaron su tradicional resistencia a "equiparar bienes argentinos como pertenecientes al Estado argentino". Y recordaron las ocasiones en que se negó a embargar aviones de Aerolíneas Argentinas por considerar que la empresa no era una extensión del Estado argentino.

Ayer, en cambio, con el fallo con el que congeló las cuentas del Central hizo exactamente lo contrario: sí consideró que esos activos son parte del Estado argentino. Nadie pensaba que la batalla estuviese ganada. "El Estado ha apelado muchas veces y le ha ido bien", admitieron letrados. Pero advertían una señal clara de que el juez Griesa "sigue trabajando y no ha bajado los brazos".

"Mientras haya un solo bonista al que se le deba dinero, la justicia seguirá actuando. Eso es algo que el gobierno argentino no termina de entender", comentó Mark Botsford, tenedor de papeles impagos.

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