Una fiesta: Los Pumas ofrecieron su interpretación más convincente.

Por primera vez en la era postmundial, el seleccionado mostró un funcionamiento confiable y se impuso sin mayores dificultades a los Barbarians Franceses por 32-18; fue la mayor producción numérica en el ciclo de Phelan; Hernández marcó 17 puntos.
La recompensa -anímica fundamentalmente- no queda devaluada ante la propuesta liviana de los Barbarians Franceses. Las necesidades actuales de los Pumas no pueden exponerse a la resistencia que pueda presentarle el ocasional rival, así se trate de una formación inglesa algo debilitada -cuya serie terminó igualada hace una semana- o este combinado de valores de una de las ligas más poderosas de Europa. En esta etapa de búsqueda, en la cual la incertidumbre no deja de merodear, resulta beneficioso para el seleccionado argentino despejar el horizonte. La tranquilidad, entonces, se encuentra por ese lado, porque se encuentran varios puntos positivos luego de la victoria por 32-18 en la única función del año en Vélez.

No se encontraron con demasiadas complicaciones los argentinos; encima jugaron una hora con un un hombre de más, porque Nyanga se fue expulsado a 23 minutos por una inconducta -cabezazo desleal a Roncero-. Pero se sabía que las obligaciones estaban centradas en las respuestas propias, en el desempeño grupal. Las prioridades pasaban por: solucionar la indisciplina (se redujo bastante el porcentaje de penales: se cometieron una docena), hacer confiables las oportunidades de obtención (el line, por ejemplo, dio saques de calidad), evitar las recaídas pronunciadas y encontrar alternativas ofensivas fiables (los backs ensayaron muchos códigos de ataque. Bueno, todo eso se consiguió. Por eso fluye la satisfacción, aunque también debe existir el equilibrio para asumir que ésto es sólo un principio, los cimientos del nuevo modelo.

El ciclo postmundial lleva un año de gestación, y ahora sí se pueden obtener conclusiones de mayor peso; la puntería de Hernández (sumó 17 puntos) y las tres conquistas determinaron la mejor producción numérica en la era Phelan-Turnes, algo que también reviste de trascendencia a esta clausura de la primera mitad del calendario.

Dueños de la iniciativa, los Pumas rápidamente tomaron el control y dictaron las pautas del partido, con Lalanne y Hernández en sintonía perfecta para conducir a un equipo que, como primera medida, tuvo espacios a partir de los metros que sabía ganar el pack. El lúcido apertura aprovechó cada acercamiento para sumar, situación que alimentó la confianza colectiva, ante un adversario que se debatió para asociarse con el entendimiento. Aunque el pie del N° 10 dio las respuestas en la primera media hora (15-3), nunca se abandonó la consigna de tratar de llegar al in-goal. Se fracasó en dos ocasiones, hasta que Leguizamón consiguió rematar un buen avance de secuencias prolijas (parcial de 20-3).

En el kick de salida del segundo capítulo, los Pumas elaboraron otra contundente proyección, definida por Santi Fernández. Poco cambió con esa anotación, porque los argentinos no olvidaron su propósito, mientras los Baa-baas se preocuparon por defender. Mélé desatendió la "filosofía" de los Barbarians -no acostumbran patear- y buscó los palos las veces que pudo, pero luego de un scrum también Tomiki se dio el gusto de marcar. Los visitantes se acercaron en el tanteador (25-13), pero sin inquietar. Hernández, con una genialidad, habilitó a Camacho y ahí se acabó todo (32-13). Los Pumas se despidieron de su gente con el placer de haber encontrado los principios básicos de su renovada identidad.

Mandan en el historial

Con el de ayer en Liniers, los Pumas acumulan tres éxitos frente a los Barbarians Franceses; el primer festejo lo obtuvo en 1982 (por 22-8), y luego en 2007 (24-18). La única caída del seleccionado argentino se produjo en 1998 (30-38).

Por primera vez tres tries

La estadística del nuevo ciclo sigue con saldo negativo en sus diez actuaciones: 4 éxitos y 6 derrotas. Ante los Barbarians Franceses fue la primera vez en este proceso que marcan tres conquistas (Leguizamón, Fernández y Camacho).

Ahora despedirán a Pichot

Las figuras de los Pumas (Hernández, Roncero, Ledesma, Leguizamón, Albacete, entre otros) actuarán el sábado próximo el partido de despedida de Agustín Piochot, ayer en la platea. Dicho cotejo será en el CASI, con entrada gratuita.

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