Fiesta corta: el fútbol gratis para todos será sólo por una temporada

El ideal del Gobierno de que el pueblo entero tenga derecho a consumir lo que llaman "folclore nacional" tiene fecha de vencimiento: el Mundial de Sudáfrica. A partir de entonces, volverán a transmitir algunos partidos por cable, e incluso por el sistema ‘pay per view’. Por el momento los canales se sacan los ojos para quedarse con el negocio actual: el Apertura.
Fútbol gratis para todos. Esa consigna se repite en las reuniones que, día a día, mantienen los integrantes del Gobierno nacional con los de la AFA, en la puesta a punto del contrato que los unirá a partir del próximo Torneo Apertura. ¿Fútbol gratis para todos? Marcelo Araujo, el relator a punto de volver al primer plano televisivo, diría "por ahora, solamente por ahora". ¿Por qué? Según le confiaron a PERFIL dos fuentes directas de la negociación, dentro de un año –no casualmente, después del Mundial de Sudáfrica– podrían volver a emitirse algunos partidos por el sistema de cable. Y aquí está el agregado premium: uno de ellos sería por el sistema "pay per view" (pagar para ver), el mismo al que le acaban de firmar el certificado de defunción. Con el nuevo escenario a la vista, los famosos decodificadores podrían resucitar.

Las tres etapas. Con la urgencia del comienzo del campeonato, el Estado y la AFA avanzan en un pre-acuerdo que permita que haya televisación desde el viernes 21. Eso forma parte de lo que desde la calle Viamonte llaman etapa "fáctica": hacer un reparto de los partidos entre la mayoría de los canales de aire (a excepción del Trece, que debido al conflicto entre el Grupo Clarín y la AFA se autoexcluiría). Así, cada canal abonaría un canon por la emisión de un partido; el monto variaría de acuerdo a la importancia. Esta modalidad se extendería, como mínimo, durante las 19 fechas del

Apertura.

La segunda etapa, una vez oficializado el acuerdo global de la sociedad entre el Estado y la AFA (algo que ocurriría en no menos de cien días), permitiría establecer los alcances del acuerdo de fondo, que se extendería por diez años. Entonces, se estima, se repartirá en forma fija cuántos partidos televisará cada emisora por fecha. El tercer paso, que se estudia implementar después de Sudáfrica 2010, permitiría que el cable vuelva a la cancha. "Es una posibilidad", admitió Julio Grondona ante PERFIL. "Algo de eso se mencionó en las reuniones con (Carlos) Zannini", confirmó otro de los intervinientes en las conversaciones, en referencia al secretario de Legal y Técnica.

Nombres propios. Ahora, en el fragor del armado de la primera fase, lo importante es determinar quién transmitirá cada partido. Desde el viernes, en la mesa de negociación existe un borrador con algunas precisiones. En esas páginas se especula que Canal 7 y Telefe televisarán a Boca y a River alternativamente. Hasta tienen día y horario: los domingos, uno a las 14 y el otro a las 16. Se cree que América, Canal 9 y Telefe emitirían dos partidos cada uno, y que los otros cuatro saldrían por la pantalla del 7. En el fin de semana, lejos de tomarlo para el descanso, los principales directivos de las señales mostraron su afán por obtener alguno de los partidos disponibles. Aunque en sus declaraciones son conservadores: "No estamos interesados, no podemos afrontar los costos", le respondió a este diario una fuente de América, a pesar de que su canal hace fuerza por entrar al negocio de la pelota.

Respecto de los nombres propios que encabezarán las transmisiones, el de Marcelo Araujo gana cada vez más lugar. Su nombre, incluso, fue mencionado varias veces por Zannini en las reuniones, aunque en Canal 7 desmientan que su regreso esté abrochado.

Para poner en marcha el proyecto televisivo, algunas empresas contratadas por Torneos y Competencias ya mostraron sus cartas. "Los de Ramiro Nieto (NdR: compañía dueña de móviles de transmisión) saltan en una pata, porque TyC les ponía el precio a su antojo", le susurra a PERFIL un activo negociador. La permanencia de los habituales prestadores sería clave para mantener los estándares de calidad que proporcionaba Televisión Satelital Codificada (TSC), coinciden las partes.

Mesa chica. En cada una de las reuniones que se realizaron en la Casa Rosada, la AFA estuvo representada por habituales laderos de Grondona: José Luis Meiszner (secretario ejecutivo), Héctor Domínguez (asesor), Rubén Raposo (director de Finanzas) y Hugo Pazos (asesor legal). A ellos, en esta ocasión se sumaron hombres designados por el propio presidente: Alejandro Marón (Lanús), Germán Lerche (Colón), Rodolfo Molina (Racing), Fernando Raffaini y Julio Baldomar (ambos de Vélez). No extraña la ausencia de José María Aguilar, de probada conexión con Grondona: "Con los problemas que tiene en su club, no tendría representatividad acá", expone alguien que se sienta a esa mesa. Asimismo, la presencia de dirigentes de Vélez (viejos opositores a Grondona) se lee como una apuesta para demostrar la transparencia del nuevo acuerdo. Quienes trabajan en él calculan que las opciones de explotación son múltiples, y que podrían llegar a la telefonía celular, una veta no explorada hasta ahora. "El negocio es fenomenal; trabajando mal, ya se recuperan los 600 millones", estima el presidente de un club, en alusión a la cifra que se les pagará anualmente a los equipos de Primera División.

Por lo pronto, no bien se firme vendrá el adelanto de 95 millones de pesos a la AFA, que deberá distribuirlos entre los clubes. Allí habrá otra puja: los que no tienen deudas pretenden que el reparto se haga con el escalonamiento habitual, mientras que los que deben ponerse al día con sus cuentas harán fuerza para recibir más. Después, el Estado pagará mensualmente 505 millones, en once cuotas

consecutivas.

La hoja de ruta, de todos modos, prepara un recorrido intenso: el martes, Zannini presentará el borrador final del preacuerdo a los dirigentes, que lo elevarán al Comité Ejecutivo de la AFA. Después de un miércoles de estudio, se estima que el jueves podría organizarse la foto de tapa. En ella, Cristina Fernández y Julio Grondona saldrán sonriendo. Lapicera en mano.

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