Fiesta con caviar y langosta en el mísero Zimbabwe

Fiesta con caviar y langosta en el mísero Zimbabwe
Mientras el país se hunde en la pobreza, el jefe de gobierno gasta millones en un opulento evento.
Algún día el tirano fue héroe. Liberó a su país del régimen racista dominado por una minoría blanca y logró un acuerdo de paz que transfería el poder a los negros, el 99% de la población del país. Hoy, Robert Mugabe, el polémico jefe de gobierno que maneja Zimbabwe desde su independencia en 1980, celebra sus 85 años y se despacha con una opulenta fiesta de cumpleaños mientras su país, literalmente, se muere de hambre.

Dos mil botellas de champagne Moët & Chandon y Bollinger, 8.000 langostas, 100 kilos de gambas, 4.000 porciones de caviar, 3.000 patos, 8.000 cajas de bombones Ferrero Rocher... Y la lista millonaria para el menú del cumpleaños de Mugabe, anunciada por el diario británico The Times, continúa sin escatimar un solo dólar zimbabuense.

Un diplomático occidental consultado por ese mismo diario calificó de "obsceno" el evento. Pero los números de la opulencia no son los que asombran. El gobierno de Mugabe siempre se caracterizó por la desmesura en un país destrozado, que también se mide en cifras de espanto. Siete millones de zimbabuenses -según informes de la ONU- son los que necesitan ayuda humanitaria urgente para sobrevivir al hambre; 20.000 son los ciudadanos asesinados durante la masacre étnica, que se lo acusa de haber instigado entre 1980 y 1987; de 231.000.000% es la estimación oficial de la inflación del país; 12.229.400 es la cantidad de desempleados sobre una población de poco más de 13 millones.

Queda claro que mientras el presidente festeja en grande, Zimbabwe se hunde en la ruina económica, con un sistema sanitario colapsado, una escasez severa de alimentos y divisas, una presencia desesperante de enfermedades como la malaria y el sida y el peor brote de cólera en la historia del país. Más de 3.000 personas han muerto por la epidemia y unas 60.000 se encuentran infectados, según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Y mientras el país sufre una de las "diez crisis humanitarias más desatendidas" del mundo -según vociferan Médicos sin Fronteras-, Mugabe hace de las suyas desde el poder. Para su fiesta de cumpleaños, ha decidido invitar a sus amigos cercanos, a empresarios y miembros de su partido, la Unión Nacional Africana de Zimbabwe, y hasta les dio como opción de regalo la posibilidad de depositar donaciones en efectivo de entre 45.000 y 55.000 dólares en una cuenta especialmente abierta para la ocasión.

La desesperada población zimbabuense ya está acostumbrada a que la elite política del país protagonice celebraciones extravagantes y despilfarradoras en frente de sus narices. La cuenta final del anterior cumpleaños de Mugabe ascendió a 1,2 millones de dólares y en su cumpleaños número 83, hace dos años, unas 20.000 personas fueron invitadas a una gran fiesta en el estadio de fútbol de la ciudad de Gweru.

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