La fiebre por la venta y compra de oro también crece en Santiago

Ganancia. El gramo se cotiza a 70 pesos. Por una alianza, el vendedor puede llevarse hasta 200 pesos en el acto. Una alternativa para quienes se encuentran en difíciles encrucijadas financieras. En el mundo, su precio alcanzó un récord.
Ante la falta de dinero para resolver una urgencia inmediata, numerosos santiagueños se desprenden de sus más preciadas joyas de oro para recibir a cambio el valor en pesos de esa pieza, las que dejan de ser objetos ligados a los sentimientos para convertirse en la "salvación" de muchas familias.

Algunos consideran la venta de joyas preciosas un golpe a las emociones, pero también un beneficio en momentos de inestabilidad económica, donde los problemas cotidianos llevan a la desesperación.

El valor varía según la cotización del mercado, pero dentro de los distintos rubros, la compra-venta de oro constituye la única actividad que con seguridad retribuirá alguna ganancia a los vendedores.

Pero más allá de la conveniencia comercial de unos y de otros, en cada transacción hay una historia que florece por detrás, algunas que estremecen hasta el alma, porque muchos venden sus sueños y esperanzas, agobiados por la situación extrema que no los deja respirar.

Y uno de esos relatos es el de una joven madre a quien la vida le puso un doloroso obstáculo: su hijo sufre una grave enfermedad que la encontró sin el dinero suficiente para comprar los medicamentos necesarios para el tratamiento. En ese momento tan difícil, tiene una única salvación, aunque la salida le haga trizas el corazón: la alianza que comparte con su marido le facilitará cerca de 200 pesos, que la sacarán del apuro.

En el mercado local, el oro se cotiza aproximadamente a 70 pesos el gramo, por lo que una pulsera, un anillo o un juego de alianzas, valen hoy la solución a muchos problemas, la mayoría de ellos graves.

En los últimos días, el precio internacional del oro alcanzó su récord semestral y el lingote del mercado londinense alcanzó un máximo de 984,30 dólares la onza, a última hora del jueves pasado.

Pero los inversores de los hogares santiagueños poco conocen del mercado mundial de finanzas y utilizan esa alternativa de venta para salir de los problemas cotidianos. Sin embargo, para quienes se dedican al negocio, este boom del oro, se les presenta como un momento rentable por excelencia.

Cotidianidad

"Todos los días vienen personas para ofrecer alianzas, anillos, relojes y otro tipo de joyas de oro que son de valor sentimental para la familia por haber pertenecido a algún abuelo o reliquia familiar", dijo a EL LIBERAL la encargada de una joyería de calle Libertad, quien indicó que puede apreciarse en los rostros de estos vendedores que se están desprendiendo de un objeto de valor desde el punto de vista afectivo.

Y es que según contó la vendedora, el mayor número de oferentes de oro usado tienen motivos muy urgentes para vender esas piezas, como por ejemplo, aspectos vinculados a la salud y a la educación de sus hijos, y hasta para saldar cuentas impagas.

"Ha habido casos de mujeres que lloraban mientras dejaban esa joya preciada", coincidió otro vendedor de rubro, quien admitió que los casos son recurrentes en los comercios.

Los especialistas en este tipo de ventas manifiestan que a lo largo de la historia siempre ha aparecido este tipo de oferentes en épocas de crisis, y con el paso del tiempo se fue convirtiendo en un negocio rentable para quienes viven del oro usado.

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