Fiebre Desábato por la noche.

COPA LIBERTADORES / DEFENSOR 0 - ESTUDIANTES 1: El Chavo puso la cabeza y Estudiantes, el más copero de la Argentina, se comió de un bocado al cuco que volteó a Boca.
El mítico Centenario, que agranda a propios y achica a extraños, empalideció. La sensación quedó flotando en un ambiente frío y de mayoritarias miradas gachas. La imagen y semejanza de la garra charrúa apenas tuvo un uruguayo en su equipo. ¿Uno solo? ¿Un solo uruguayo juega en Defensor? No, este uruguayo es extranjero entre sus compañeros; sus compañeros son argentinos y llevan en sus espaldas mochilas pesadas, históricas, placenteras. Como esos cuadritos que en City Bell, a varios kilómetros de Montevideo, cuelgan con gloria en las paredes y piden la compañía de uno nuevo. El Centenario, que se comió de un saque a varios, no asusta a Estudiantes. No, qué va; si le trae buenos recuerdos, lo estimula. Si ahí Verón padre dio dos vueltas olímpicas de América, cómo Verón hijo no va a correr, aunque esté cansado, contagiando a los demás su extraordinaria jerarquía. Cómo Estudiantes no va a ser un serio candidato a ganar la Libertadores si tiene historia y presente para sostener tal afirmación, chapa individual y colectiva, si hoy es más copero que el más copero de la última década, que hace un puñado de días sucumbió ante este mismo rival, Defensor, que anoche no supo de qué disfrazarse para ser el cuco que supo ser una semana atrás.

Le costará al equipo uruguayo reponerse del cachetazo que se comió. Quizá recupere algo de ánimo el domingo, si es que un par de resultados lo consagran bicampeón entre los suyos, pero le resultará difícil volver a cruzar el Río de la Plata con energía positiva. Al menos con la que lo cruzó cuando viajó a la Bombonera, a buscar un triunfo que creía posible después de tener enfrente, en Montevideo, a un Boca vulnerable. Pero este Estudiantes no lo es. Por más que el fútbol pueda deparar diversos caminos y despeinar hasta a un pelado, la sensación de conjunto plantado está. ¿Un ejemplo? El segundo tiempo. Ya ni siquiera el primero, en el que pudo haberle metido más de uno a Defensor. Vale más, al menos como muestra, los otros 45 minutos, en los que pese a tener uno menos en la defensa (Angeleri, hiciste una chamboneada por entrar en el jueguito de Curbelo) amuralló y cubrió de seguridad al segurísimo arquero de Selección, Andújar. Y, cuando las mayores obligaciones pasaban por los diez que tenían otra camiseta, aun así pudo meter alguno más, en especial si a Boselli el travesaño no le amargaba la definición de zurda tras un amague y enganche de goleador que no es sólo un rebotero.

Quedan ocho equipos en la Copa y Estudiantes, a no dudarlo, es de los mejores. Tiene concepto, agallas, nivel, vestuario, inteligencia táctica y un fenomenal apoyo de masa, dispuesta a movilizarse por donde sea. Ah, y una historia que respalda. Que presiona pero que también agranda. Como siempre Estudiantes en el Centenario.

Comentá la nota