Fiebre amarilla: ¿Cuál es el riesgo de una epidemia en la región?

Especialista en enfermedades infecciosas tropicales, investigador y docente y director de uno de los centros de investigación más prestigioso de la región, aseguró que la forma epidémica de la enfermedad es rara, pero reconoció que hay más factores de riesgo.
La forma epidémica de la fiebre amarilla sólo se da en casos excepcionales y la presentación actual no lo es.

El riesgo de brote está dado por la falta de prevención a través de una oportuna vacunación en las personas eventualmente expuestas a la picadura de mosquitos infectados, y a la irresponsabilidad del habitante de permitir una abundante presencia de dichos vectores en su entorno.

Así definió el doctor Jorge Gorodner a la enfermedad que tiene en alerta al país y al norte especialmente, después de dos casos fatales. El profesional trató de quitar dramatismo a la difusión mediática que se generó alrededor del tema y prefirió centrarse sobre las medidas preventivas que permiten controlarla.

Gorodner es médico especialista en enfermedades infecciosas tropicales; académico y profesor de Medicina; y dirige el reconocido Instituto de Medicina Regional, centro que depende de la Universidad Nacional del Nordeste (Unne) y de referencia nacional e internacional en materia de investigación en enfermedades regionales endemoepidémicas.

Análisis

Entrevistado por la Revista Ciencia y Técnica y citado por el diario correntino La República, respondió las preguntas que se le formularon sobre la enfermedad.

— La fiebre amarilla no es una enfermedad nueva

¿Por qué vuelve a aparecer y de manera tan preocupante?

— La fiebre amarilla no es nueva ni se descubrió nada nuevo sobre ella. Es una enfermedad que se conoce desde el 1600 y que tiene vacuna efectiva hace más de 60 años.

Es una enfermedad que debe ser prevenida por vacunación; con un correcto monitoreo epidemiológico y del control del vector en zonas urbanas.

En las últimas dos décadas el número de infectados ha aumentado y la fiebre amarilla es ahora un problema reemergente de salud pública. Esto se debe a la mayor concentración del mosquito vector en las zonas urbanizadas de la región, influenciadas seguramente por los cambios ambientales existentes.

La fiebre amarilla se presenta de manera endémica en África y en países del centro-norte de Sudamérica. Latinoamérica tiene hoy mayor riesgo de epidemias urbanas que en los últimos 50 años, debido a que la densidad de Aedes aegypti se ha expandido en áreas rurales y urbanas, infectando ahora regiones en las que estuvo previamente erradicado.

— ¿Pero cómo se transmite la enfermedad?

— La fiebre amarilla comienza en la selva en monos infectados por mosquitos salvajes. El virus circula entre los primates y pasa a otros mosquitos que se alimentan de su sangre, quienes a su vez pican a humanos que entran a la selva y generan casos esporádicos de fiebre amarilla. Este ciclo es conocido como fiebre amarilla selvática.

La situación preocupante ocurre cuando una persona infectada en la selva se desplaza durante la fase de viremia hacia centros urbanos con elevada densidad de Aedes aegypti. Si este mosquito vector pica al humano que trajo la enfermedad desde la selva, estos brotes tienden a diseminarse fuera de su fuente de origen para cubrir una extensa área. Este segundo ciclo es conocido como fiebre amarilla urbana. También existe una fiebre amarilla calificada como "intermedia", pero no se da en América.

Epidemia

— ¿Entonces la posibilidad de una epidemia existe?

— Actualmente, la fiebre amarilla epidémica es excepcional. Aunque sí es cierto que el riesgo de epidemias en África y Sudamérica ha aumentado por varias razones.

La baja cobertura de inmunización o, dicho de otra manera, la falta de vacunación es una de ellas. También el aumento de la densidad y distribución del vector, así como la invasión del Aedes aegypti en sitios urbanos.

Pero una de las cosas dignas de mención es que el balance demográfico de muchos países también influye: poblaciones que eran principalmente rurales se convirtieron en mayoritariamente urbanas.

Podría sumarse a la lista de razones que aumentan el riesgo de epidemias a los vuelos aéreos, que facilitan una posible introducción y diseminación de la enfermedad en lugares donde no existe actualmente.

— Con precisión, ¿En qué lugares la enfermedad está ya diseminada?

— La fiebre amarilla es endémica en países de América Central y del Sur y en varias Islas del Caribe. Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, Venezuela y Perú son consideradas de alto riesgo.

Latinoamérica tiene hoy mayor riesgo de epidemias urbanas que en los últimos 50 años, debido a que la densidad de Aedes aegypti se ha expandido en áreas rurales y urbanas, infectando ahora regiones en las que estuvo previamente erradicado.

— ¿Cuándo fue la última epidemia por fiebre amarilla en Latinoamérica?

— Entre 1985 y septiembre de 2004 se notificaron a la Organización Panamericana de la Salud (OPS) un total de 3.559 casos de fiebre amarilla selvática que dejaron un saldo de 2.068 muertes.

El país que más casos presentó fue Perú (1.939 casos), seguido por Bolivia (684), Brasil (539), Colombia (246), Ecuador (93) y Venezuela (57). La enfermedad tiene características cíclicas, y en los últimos años han aparecido tres grandes picos epidémicos.

El mayor brote se registró en 1995, en la región occidental del área andina del Perú. En 1998, el número de casos volvió a aumentar, esta vez como resultado de brotes en Perú, Bolivia y Brasil.

Entre 1999 y 2002 disminuyeron los casos de fiebre amarilla selvática, observándose casos aislados y brotes limitados, debido a estrategias de control implementadas en Brasil y Bolivia.

En 2003 se observó un incremento de la incidencia de esta enfermedad debido a la aparición de brotes en Brasil y Perú, y un extenso brote registrado en la frontera entre Colombia y Venezuela.

La región NEA

— ¿Y en Argentina? ¿En el Nordeste?

— En la Argentina existió una importante epidemia en 1871 que mató a más de 20.000 personas, especialmente en Buenos Aires, en pocas semanas. En 1966 se produjo un brote selvático en el NEA.

Actualmente, se indica la vacunación para aquellos viajeros o turistas que crucen hacia Brasil por Bernardo de Irigoyen en Misiones y por Paso de los Libres en Corrientes. Existe un programa de vacunación en esas dos provincias y en Entre Ríos, Salta, Jujuy, Formosa y Chaco, todas por la proximidad con Brasil.

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