Fidel quiere diálogo con Obama, pero reclama el fin del embargo

Fidel quiere diálogo con Obama, pero reclama el fin del embargo
En dos textos, el ex presidente cubano consideró "positiva, aunque mínima" la decisión de la Casa Blanca de eliminar restricciones para que los cubanoamericanos viajen y envíen remesas a la isla. Y pidió que levante esa medida "genocida".
El líder cubano Fidel Castro consideró ayer "positiva" pero "mínima" la decisión del presidente estadounidense Barack Obama de levantar las restricciones a los viajes y envío de remesas a Cuba, y le reclamó que en vez de dar "limosnas" a la isla elimine de una vez el embargo vigente desde hace 47 años. De todos modos, manifestó su disposición a dialogar con Washington.

En dos textos publicados en la prensa cubana en un lapso de 15 horas, el líder revolucionario, de 82 años, elogió al actual jefe de la Casa Blanca, aunque insistió en el pedido de que se levante el embargo y también la ley de Ajuste Cubano, de 1966, que permite a los cubanos regularizar su situación migratoria en cuanto llegan a suelo estadounidense.

"Del bloqueo no se dijo una palabra", se titula la "Reflexión" escrita el lunes a las "6 y 12 p.m." (difundida aquí ayer a la madrugada). Allí, se refiere a las medidas anunciadas por el gobierno de Obama de aliviar "algunas odiosas restricciones impuestas por (el ex presidente George W.) Bush a los cubanos residentes en Estados Unidos para visitar a sus familiares en Cuba" y enviarles dinero.

La Casa Blanca también otorgó mayor libertad a las compañías de telecomunicaciones de EE.UU. para invertir y operar sus servicios en la isla. Se trata de un fuerte giro en relación al gobierno del republicano Bush, aunque aún se mantienen las limitaciones para los viajes de los estadounidenses a la isla.

Pero Fidel, quien delegó el gobierno en su hermano Raúl hace casi tres años por una severa enfermedad intestinal, remarca que no se habló de "la más cruel de las medidas", el bloqueo impuesto por Washington en 1962.

"Así se le llama piadosamente a lo que constituye una medida genocida. El daño no se mide solo por sus efectos económicos. Constantemente cuesta vidas humanas y ocasiona sufrimientos dolorosos a nuestros ciudadanos", definió.

Cuba "no culpa a Obama de las atrocidades cometidas por otros gobiernos de Estados Unidos. No cuestiona tampoco su sinceridad y sus deseos de cambiar la política y la imagen de Estados Unidos. Comprende que libró una batalla muy difícil para ser electo, a pesar de prejuicios centenarios", escribió Fidel. Pero le pidió más gestos.

"Están creadas las condiciones para que Obama emplee su talento en una política constructiva que ponga fin a la que ha fracasado durante casi medio siglo", afirmó.

Por eso, reiteró que "el Presidente del Consejo de Estado de Cuba expresó su disposición a dialogar con Obama y, sobre la base del más estricto respeto a la soberanía, normalizar las relaciones con EE.UU."

La decisión de Obama de levantar restricciones fue anunciada por su vocero, Robert Gibbs, días antes de la Cumbre de las Américas de este fin de semana en Trinidad y Tobago, donde Cuba, aunque ausente por estar suspendida de la OEA desde 1962, seguramente concentrará la atención. Varios líderes latinoamericanos dijeron que pedirán el fin del embargo.

El gobierno de Raúl Castro no reaccionó aún al anuncio del gobierno de Obama, pero muchas veces es Fidel, desde su liderazgo histórico y el poderoso cargo de primer secretario del Partido Comunista, quien fija desde sus artículos la línea oficial.

"Cuba ha resistido y resistirá. No extenderá jamás sus manos pidiendo limosnas. Seguirá adelante con la frente en alto, cooperando con los pueblos hermanos de América Latina y el Caribe, haya o no Cumbres de las Américas, presida o no Obama los Estados Unidos, un hombre o una mujer, un ciudadano blanco o un ciudadano negro", concluyó su texto.

Pero al líder de la Revolución le quedaban cosas por decir. Ayer a las "11 y 15 a.m.", escribió otra reflexión, publicada en el portal Cuba Debate. "La medida de aliviar las restricciones a los viajes en sí es positiva, aunque mínima. Hacen falta otras muchas, incluida la eliminación de la Ley asesina de Ajuste Cubano, que se aplica exclusivamente a nuestro país", afirmó. "Nos gustaría que se respondiera a la pregunta de si los privilegios migratorios utilizados para combatir la Revolución Cubana y despojarla de recursos humanos se concederán también a todos los latinoamericanos y caribeños".

"No deseamos lastimar a Obama en lo más mínimo, pero él será presidente durante uno o dos períodos. No tiene responsabilidad con lo ocurrido y estoy seguro de que no cometería las atrocidades de Bush. Tras él, sin embargo, puede venir otro igual o peor que su antecesor. Los hombres pasan; los pueblos perduran", remarcó.

En un tercer comunicado difundido anoche, el líder cubano criticó con dureza a la OEA. Advirtió que Cuba no pedirá "de rodillas" su ingreso a la "infame" y "vetusta" organización, al tiempo que consideró que la Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago será "un test de inteligencia y vergüenza". "Ahora el centro de la atención se concentra en la Cumbre de las Américas. Significará un privilegio conocer lo que allí se diga; será un test de inteligencia y vergüenza. No le pediremos de rodillas a la OEA ingresar en la infamia", señaló Castro.

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