Fidel Castro, entre la obsesión y la admiración por Obama

El ex líder cubano no deja de demostrar su fascinación por el presidente norteamericano en sus artículos. Solamente le critica que mantenga las base militar de Guantánamo y su relación con Colombia
Todo el mundo parece fascinado con Barack Obama y Fidel Castro no es la excepción. El ex gobernante cubano no para de hablar del primer presidente negro de los Estados Unidos. Escribe constantemente sobre sus políticas, su juventud y su vigor. Y, a diferencia de lo que sucedía con otros presidentes norteamericanos a los que despreciaba -a George W. Bush, por ejemplo, lo trató de borracho y genocida-, Obama le cae bien.

Desde que le dejó la presidencia a su hermano Raúl en febrero de 2008, Fidel, de 83 años, publica una columna llamada Reflexiones del compañero Fidel, que es publicada por todos los medios de prensa, en manos del estado. No pasa semana en la que Castro no mencione a Obama. El jueves, en un artículo que ocupó la página entera, Castro filosofó a propósito de todo, desde el viaje de Obama a Asia hasta sus perspectivas de ser reelegido.

El mes pasado, Castro dijo que le parecía bien que le hubiesen dado a Obama el Premio Nobel de la Paz, pero sugirió que ahora debía ganárselo, parafraseando al cineasta Michael Moore.

En septiembre, afirmó que Obama había hecho un valiente llamamiento a combatir el calentamiento global.

"Es realmente una obsesión", comentó Ann Louis Bardach, experta en Cuba y quien hace poco publicó el libro Without Fidel: A Death Foretold in Miami, Havana and Washington (Sin Fidel: Una muerte anunciada en Miami, La Habana y Washington). Dijo que Castro confesó haber seguido de cerca la ceremonia inaugural de Obama en enero y que le comentó a la presidente argentina Cristina Fernández que el triunfo de Obama lo había entusiasmado mucho.

"Creo que Obama le cae realmente bien", señaló Bardach. "Lo ve como un político carismático y un estratega brillante, y eso lo admira. Obama es un tipo que surgió de la nada, que no era parte del establishment, igual que Castro".

Opinar sobre los líderes norteamericanos no es nada nuevo para Castro, quien llegó al poder cuando Dwight D. Eisenhower ocupaba la Casa Blanca y ha visto desfilar diez presidentes estadounidenses.

En sus constantes comentarios sobre Obama, lo describió como inteligente, sincero, sereno, valiente y bien intencionado. Elogió su ética laboral, se maravilló ante la dimensión histórica de su elección, rompiendo la barrera racial, y expresó temor de que fuese asesinado.

"Cómo lamento tener que criticar a Obama, conociendo que, en ese país, hay otros posibles presidentes peores que él", dijo Castro en su columna. "Comprendo que (la presidencia de los Estados Unidos) es un gran dolor de cabeza". Agregó que le impresiona lo ambicioso de la agenda de Obama en su viaje a Asia, donde participará en dos conferencias regionales cumbres y mantendrá encuentros bilaterales con líderes mundiales en Japón, Singapur, China y Corea del Sur.

"Tal vez ningún otro presidente de (los) Estados Unidos sería capaz de comprometerse con un programa tan intenso como el que se propone llevar a cabo en los próximos ocho días", manifestó.

De todos modos, Castro le echó en cara a Obama el que no haya sido capaz de "resistir la tentación de presionar, amenazar, e incluso engañar a los demás". Le critica que mantenga la base militar de Guantánamo y el acuerdo con Colombia que le da a los Estados Unidos un mayor acceso a siete bases militares en ese país.

Algunos funcionarios norteamericanos dicen que Obama no puede criticar mucho a Castro porque es muy popular en Cuba.

Obama prometió tenderle una mano a los viejos adversarios de los Estados Unidos, pero se manejó con cautela en relación con Cuba. Suavizó algunas medidas, incluidas las restricciones a los viajes de los cubanos de los Estados Unidos a la isla. Paralelamente, sin embargo, ha dicho que no levantará el embargo comercial si no hay reformas en Cuba.

En sus reflexiones del jueves, Castro indicó que Obama no es perfecto, pero es mucho mejor que las alternativas que ofrece los Estados Unidos. Y pronosticó que no logrará un segundo mandato.

"Pronto el sector más derechista en los Estados Unidos tratará de limitar su mandato a un período de cuatro años de gobierno. Un Nixon, un Bush o alguien parecido a (el vicepresidente de Bush Dick) Cheney serán de nuevo presidentes. Entonces se vería con toda claridad lo que significan esas bases militares absolutamente injustificables que hoy amenazan a todos los pueblos de Suramérica", expresó Castro.

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