La ficción kirchnerista

Por: Ricardo Roa

Algunos economistas se habían entusiasmado cuando el INDEC cantó una inflación del 0,8% para agosto. Pensaban que las cifras oficiales tendían por fin a aproximarse a la realidad. Que se volvían más confiables. Pero fue un sueño de una noche de finales de invierno. El Gobierno volvió a demostrar que no cree en ninguna realidad diferente a la que dibuja cada mes con un empeño digno de mejor causa.

Los estudios privados calcularon entre 1,1% y 1,3% para setiembre. El INDEC dijo 0,7% (ver La inflación oficial fue del 0,7%, la mitad de la estimada por privados). Puede parecer una diferencia mínima. Pero en un caso la cifra privada es más de la mitad de la oficial y en el otro casi el doble.

Si hubiera alguna duda con las estimaciones de los consultores, ahí está el 1,2% que midió la facultad de Ciencias Económica de la UBA. Que tiene un valor agregado: la UBA es pieza clave del Consejo Asesor convocado hace dos meses y medio por el Gobierno para mejorar el INDEC. Es cierto que de entrada se aclaró que no habría revisión hacia atrás. Pero por lo visto tampoco tiene chances de hacerlo para adelante.

En ese mundo de manipulaciones, de acomodar las cosas a la conveniencia del poder político, entra de todo. Anunciar con pompa una limitación a los superpoderes, aprobar el proyecto en el Senado y cajonearlo en Diputados. O hacer un presupuesto con gastos y superávit dibujados a la medida de Cristina Kirchner.

Pero peor que este Congreso convertido en una escribanía del Gobierno es la compra de votos. El caso más sonoro fue el de la senadora correntina. Aunque hubo otros ocho legisladores que también convalidaron la ley de medios K a cambio de fondos y recompensas políticas. Provincias asfixiadas y expuestas al gatillo fácil del kirchnerismo. Un país federal de ficción.

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