CFK festejó los 56 con Radio 10, la farándula progre y un nuevo acto

CFK festejó los 56 con Radio 10, la farándula progre y un nuevo acto
Su cumpleaños fue casi un reality: firmó el decreto que da la propiedad intelectual a los directores sobre sus películas. Luppi, Bredice, Pauls y Borges, en Olivos. Ironías de Solanas. Fue al conurbano. Cena íntima a la noche. Qué dicen los astros.
A Cristina Kirchner le gusta –desde que se instaló en la Quinta de Olivos– que le preparen comida fresca y sana para sentarse a la mesa grande del comedor de la residencia presidencial y festejar su cumpleaños junto a su familia directa y apenas dos o tres funcionarios que se suman a la celebración y cantan el "Cumpleaños feliz" cuando llega la torta con velitas. Anoche, como todos los 19 de febrero desde que Néstor se instaló en Buenos Aires para presidir el país, ella terminó el día rodeada de los suyos. Sin embargo, esta vez el comienzo de la jornada fue distinto. Habló por radio, recibió a famosos y se animó a soñar con su propio cuadro en la historia argentina: “Me gustaría que alguna vez alguien pudiera decir que me preocupé fundamentalmente por reparar aquellos derechos que habían sido agraviados durante tanto tiempo”.

Cristina hizo esa afirmación en el primer acto oficial durante el día de su cumpleaños número 56, cuando anunció la firma del decreto para la reglamentación de los derechos de autor de los directores de cine, una reivindicación que venían reclamando desde hace sesenta años. La Presidenta disfrutó de un incontenible placer frente al grupo de actores que se había acercado hasta la Quinta de Olivos para celebrar su decreto. Allí, se encontraban Federico Luppi, Víctor Laplace, Graciela Borges y Gastón Pauls entre otros famosos y directores de cine que se pusieron de pie para aplaudir y cantarle felicidades (ver nota aparte). “La verdad que nunca soñé con un ‘Feliz cumpleaños’ como el que he tenido hoy, con tanta gente talentosísima felicitándome”, respondió emocianada.

Antes del comienzo de ese acto, cuando faltaban unos minutos para el mediodía, Cristina hizo una excepción en su agenda y aceptó un llamado del programa de Oscar González Oro, que sale al aire en Radio 10, una señal que le garantizaba que no iba a recibir preguntas incómodas en un día especial para ella. Así, relajada, confesó que su marido, Néstor Kirchner, no le regala nunca nada de nada. Lejos del reclamo exagerado de una esposa quejosa, miembros de su entorno íntimo reconocieron a este diario que es cierto que el Presidente jamás se esmeró –ni se encargó– de los regalos de cumpleaños de la familia ni de los miembros de su entorno más íntimo. Entre las confesiones que se animó a ventilar la Presidenta también hubo espacio para su hija Florencia: “Ella está durmiendo porque acaba de rendir una materia hoy a la mañana, que afortunadamente aprobó, pero tiene otra a la tarde. Y ayer también rindió...”, reconoció sobre la menor de los Kirchner, que terminó la secundaría el año pasado pero no logró aprobar casi ninguna materia. Sin embargo, tuvo dificultades para recordar qué materia le faltaba rendir todavía. También dijo que para la familia presidencial febrero es un mes de festejos múltiples. “Éste es un mes de cumpleaños para los Kirchner, porque el 16 cumple mi hijo y el 25 cumple Néstor; es un mes cumpleañero”, dijo.

El desayuno lo compartió con su marido con quien decidió convocar al diálogo con el campo después del golpe que dieron el miércoles a la noche cuando revelaron a través del vocero Miguel Núñez las reuniones secretas entre Hugo Biolcati, el titular de la Sociedad Rural, y el ministro Julio De Vido.

A la tardecita, Cristina fue, con casi 40 grados de térmica, hasta Pablo Nogués, en el Partido de Malvinas Argentinas, donde inauguró un centro de cirugía robótica. El intendente, Jesús Cariglino, le entregó un ramo enorme de flores amarillas antes de que ella empezara con su discurso y le agradeció por estar ahí en su día. La multitud le cantó el ‘Feliz cumpleaños’ y ella dijo, para placer de todos, que no quería estar con su familia en ese momento porque “esta Presidenta tiene un compromiso con los que más sufren y los que más necesitan”.

A la noche hubo algunos cambios en la celebración. Una fija en la mesa de su cena de cumpleaños era Alberto Fernández, el ex jefe de Gabinete, con quien no se habla desde que dejó su cargo. Ayer no fue la excepción: Fernández le mandó una cartera de regaló y le dejó saludos a través de Isidro Bounine, el secretario de Cristina. Así, la celebración de su cumpleaños quedó –como su gobierno–, entre los históricos. Además de su familia, la acompañaron el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, y el titular de la SIDE, Héctor Icazuriaga.

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