¿Qué festejan?

Ha pasado el acto electoral y ha quedado en Mar del Plata un saldo polémico: el oficialismo, que se presentó como Acción Marplatense y asumió su identidad "K" en la lista denominada Frente Justicialista para la Victoria, pretende sumar los resultados de ambas listas y atribuirse un triunfo por el 33% de los votos.

Vilma Baragiola está decidida a dar batalla y no ceja en denunciar que Pulti y Pezzati pretenden robarse la elección, por ser la lista de la UCR la que resultara más votada.

Pero ésta es apenas una parte de la disputa; hay datos que demuestran que detrás de la fenomenal campaña destinada a instalar un resultado, la alianza forjada entre Pulti, Pezzati más el aglutinante de Florencio Aldrey Iglesias, llevó a la destrucción de Acción Marplatense. Dos datos convalidan esta idea: el 7,7% de votos que obtuvo AM, y la performance de Carlos Fernando Arroyo, quien se vio favorecido por la absorción de AM por parte del kirchnerismo.

Una derrota notable es la del gobernador Daniel Scioli, que quedó tercero en Mar del Plata, lejos detrás de Unión Pro y el Acuerdo Cívico y Social. Las incontables tapas y desarrollos de La Capital no cambiaron la percepción mayoritaria de la ciudadanía, que vació de sentido político a AM y castigó fuertemente la lista que llevó a Néstor Kirchner como candidato en primer lugar.

Un punto más para el conflicto es la diferencia de votos en la elección local respecto de la elección provincial. Hay malestar en Olivos: en un lenguaje caro al peronismo, se habla de "traición", y las fotos enviadas sobre la campaña marplatense, en las cuales se había eliminado literalmente toda referencia a Néstor Kirchner, pesarán sobre el Ejecutivo local a la hora de obtener recursos para la ciudad.

No obstante, hay que ser claros: independientemente de cómo sea el recuento de votos o de cómo cierre el reparto de bancas: lo que está en la superficie del debate no puede tapar lo que realmente debe debatirse, es decir, la probidad o no de quienes gobiernan. En los mismos medios que asumían el discurso oficial, el triunfo de Acción Marplatense, se podía leer que dos barcos de calado pequeño embancaron en el acceso al puerto y que la tarea de los remolcadores había sido ímproba, ya que ambas naves finalmente zafaron de la varadura por acción natural de la pleamar. Y el recientemente electo Pezzati tiene mucho que ver con esta cuestión.

Pezzati, que recorrió los medios en caravana triunfal, retorna a una banca al Concejo Deliberante dejando sumido al puerto de la ciudad en la peor crisis operativa de los últimos treinta años, a causa de la inoperancia mostrada en su cargo. Según revelara la gerente de la Cámara de la Industria Naval Florencia Garrido a la revista Recursos, el consorcio portuario está acéfalo, pues los cargos que deberían nombrarse para dar operatividad al puerto están sin designación desde marzo de 2007. Y si bien las responsabilidades en cuanto a la normalización del directorio son achacables al Ministerio de la Producción, la abulia de Pezzati llevó a la Cámara a señalar que tienen muy bien documentado el daño que el consorcio portuario le ha ocasionado a las empresas que integran dicha cámara.

Si bien ésta es una cuestión de intereses sectoriales, no por ello son despreciables, menos a la hora de revelar la desidia de la gestión de Eduardo Pezzati respecto del espejo interior del puerto local. Mar del Plata ya perdió su operatividad como puerto de contenedores, barcos de pesca de importante porte están evaluando trasladar su actividad a Necochea o Bahía Blanca, y nadie acierta a saber cuándo se pondrá en marcha un auténtico operativo de dragado que reacondicione la maniobrabilidad portuaria.

Llega beneficiado por el voto de un conjunto de electores marplatenses el hombre que embancó el puerto de la ciudad, una de las unidades económicas vitales que podría permitirle a esta ciudad aspirar a ser una urbe pujante.

Un premio increíble, que deja muchos interrogantes por contestar.

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