Sin fervores, el cierre quedó en manos de Pichetto y Sanz

Sin fervores, el cierre quedó en manos de Pichetto y Sanz
El radical cuestionó la "tiranía legislativa" oficialista. Y Pichetto hablo de telefónicas.
Después de casi 16 horas de debate, al radical Ernesto Sanz y el peronista Miguel Angel Pichetto les llegó el turno de cerrar otra extenuante jornada en el Senado. Cada uno a su estilo, repasó la posición del oficialismo y la oposición. Es cierto que, con el resultado ya cantado, sus alocuciones carecieron del fervor y el dramatismo de otras madrugadas, como aquella del debate por las retenciones móviles. Pero así y todo, hubo cruces jugosos.

Sanz comenzó rechazando el estilo kirchnerista de imprimirle un ritmo de "batalla" a todas sus políticas, en vez de buscar consensos. "El Gobierno se encierra en la tiranía de las mayorías legislativas", resumió el mendocino, antes de apuntar directo a Olivos: "No se puede vivir en un país sometido a los berrinches de las per sonas", disparó.

Tras rendir un homenaje a los 21 puntos de la Coalición por una Radiodifusión Democrática, intentó desestructurar el argumento de que el proyecto oficial se apoyaría en aquel documento de 2004. Ese fue el meollo de su discurso.

Sanz apuntó a un Gobierno que "ha utilizado desvergonzada y descaradamente los dineros públicos para premiar a amigos y castigar a los medios críticos".

Se quejó de que el kirchnerismo desmontó los mecanismos de control ("Somos el único país donde el oficialismo se controla a si mismo") y aseguró que "esta ley confunde el sector público con el gubernamental".

Al final de sus 40 minutos ante el micrófono, se guardó una chicana para el titular del Comfer, Gabriel Mariotto, al recordar que su Universidad de Lomas de Zamora fue la única que obtuvo una licencia de radio en los últimos años.

Pichetto arrancó respondiendo que "la democracia consensual no existe en ningún lugar del mundo: gobernar significa dirimir conflictos y los parlamentos lo hacen con mayoría y minorías".

El rionegrino calificó de "acto patético" al que organizaron en la semana, en rechazo al proyecto oficial, el "fundamentalista rabino (Sergio) Bergman" y el "cortador de rutas profesional (Alfredo) De Angeli". Repitió una antigua queja del oficialismo con los medios que "convierten en ídolos populares a los que se van de nuestro bloque" y tratan de "tránsfugas y delincuentes" a los que nos apoyan.

Aunque se supone que la ley no regula contenidos, apuntó directamente contra el tratamiento noticioso de TN y el Grupo Clarín. "TN no va a desaparecer, tal vez se tenga que reconvertir en una señal local", intentó conciliar.

En respuesta a la oposición, Pichetto desmintió que exista un "multimedio K". "Nuestros medios públicos son tan plurales, tan democráticos, que incluso hablan mal del Gobierno", se envalentonó. Y dejó una sorpresa para el final, cuando anticipó que "en uno o dos años habrá que afrontar el debate de las telefónicas".

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