El fervor popular por el Gaucho Gil reunió a más de 200.000 personas

El fervor popular por el Gaucho Gil reunió a más de 200.000 personas
Ni el sofocante calor ni la lluvia torrencial que llegó después frenaron las muestras de fe hacia este "santo pagano", que se repite cada 8 de enero, en Mercedes, con gente de todo el país. Es una de las mayores creencias populares argentinas.
Un sofocante calor primero y una torrencial lluvia después no pudieron frenar las muestras de fe por una de las mayores creencias populares argentinas: El Gaucho Gil. En las últimas horas, por su santuario pasaron unas 200 mil personas, según estimaron los responsables de que cada 8 de enero el "gauchito milagroso" sea venerado por peregrinos que llegan a Mercedes, una ciudad en el centro de Corrientes, desde los mas alejados lugares de la Argentina, Paraguay y Brasil.

Este año el pico de presencia en el santuario que se levanta al costado de la ruta 123 fue de unas 150 mil personas, y se dio en la medianoche del miércoles, cuando una salva de bombas anunció la llegada del 8 de enero, día en que se recuerda la muerte de Antonio Mamerto Gil Núñez, un gaucho al que la gente le pide favores o agradece algunos ya concedidos.

Su veneración genera polémica, ya que es considerado parte del "santoral pagano". Sin embargo, la iglesia Católica, profundamente arraigada en Corrientes, acompaña incluso celebrando una misa, previa caravana desde la Parroquia Nuestra Señora de Las Mercedes, a 10 kilómetros del santuario.

La polémica instalada desde hace décadas llevó a que ayer el padre Pánfilo Ortega, rector emérito del Santuario de la Vírgen de Itatí, asegurara que el gaucho "es en definitiva solo transmisor de nuestras oraciones a Dios. Pasa con los santos o con la Virgen. Ellos llevan nuestro ruego al señor. Por eso la Iglesia no avala la santificación del gaucho, pero acompaña de alguna manera". Para el cura, "Antonio Gil era un hombre que ayudo a la gente, robándole plata a los ricos. Eso la Iglesia no lo puede avalar. No se puede aprobar una actitud maquiavélica de lograr un bien por medio de una mala actitud".

Pero ni las inclemencias climáticas ni un prolongado corte de energía eléctrica de cuatro horas pudieron frenar la devoción. El miércoles, la temperatura rozó los 40 grados. A las 3 de la mañana de ayer, una lluvia torrencial bendijo la zona castigada por una larga sequía y, aunque aceleró la partida de algunos peregrinos y aguó los tradicionaels festivales y bailes, no impidió la llegada de otros que toman cada 8 de enero como un día sagrado donde impera el color rojo que distingue al Gaucho.

Durante la misa se pidió para que "el Gauchito Gil entre en todas las iglesias católicas del país". La fiesta terminará el domingo cuando el santuario vuelva a despoblarse, sin dejar de llamar la atención de quienes pasan por allí.

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