Feroz pulseada en el gabinete sobre el rumbo del Gobierno.

De Vido se acercó a Cristina Kirchner y quiere una renovación; resistencia del ex presidente.
Por debajo de la presidenta Cristina Kirchner se desató una feroz pulseada de palacio sobre el futuro rumbo del Gobierno. El ala moderada, más cercana a la Presidenta, busca convencerla de que haga cambios de nombres y de políticas y que tome las riendas del poder para recuperar su imagen en la sociedad, asegurar la gobernabilidad hasta 2011 y "salvar al gobierno de Cristina".

La derrota electoral acentuó las peleas internas. Según pudo saber LA NACION, el ministro de Planificación, Julio De Vido, promueve la oxigenación de la imagen oficial. Se acercó mucho a la Presidenta y está muy crítico de Kirchner desde antes de las elecciones. Cuenta con el respaldo moral del jefe del Gabinete, Sergio Massa.

Enfrente, el ex presidente y diputado electo Néstor Kirchner, si bien bajó su perfil y se recluyó en Olivos, sigue resistiendo a los grandes golpes de timón. Le queda el apoyo de la "pingüinera": Carlos Zannini, secretario legal y Técnico; Héctor Icazuriaga, jefe de la SIDE; Guillermo Moreno, secretario de Comercio Interior, y el titular de la AFIP; Ricardo Echegaray, lo respaldan. Su operador de confianza dentro de la Casa Rosada es el ministro del Interior, Florencio Randazzo.

Las reformas que reclama De Vido pasan, básicamente, por el reemplazo del ministro de Economía, Carlos Fernández, y del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. "Tiene que haber un ministro de Economía con perfil propio -y no controlado por Néstor- y hay que reformar el Indec", suele recomendar De Vido.

La Presidenta escucha a De Vido y a Massa. Ellos le recriminan a Kirchner serios errores de la campaña, las candidaturas testimoniales y su alianza con los intendentes del conurbano. Pero los allegados al ex presidente aclaran: "Néstor le cedió más margen de maniobra para fortalecerla y darle mayor protagonismo. Pero eso no significa que no seguirá tomando decisiones". No habrá un divorcio político, sino más discusión.

Según una alta fuente oficial, De Vido "empujó" la renuncia de Ricardo Jaime de la Secretaría de Transportes porque sospechaba que sería citado judicialmente en los próximos días. La Presidenta la aceptó. También había pedido la salida de Moreno y estuvo a punto de lograrla. Pero Moreno se quejó ante Kirchner, que frenó en el acto la embestida. "Hubieran caído dos hombres incondicionales de Néstor: era una humillación", dijeron en la Casa Rosada.

Tras esa reacción de Kirchner, según fuentes oficiales, la Presidenta dijo el miércoles a ministros y secretarios: "Se fue Jaime, pero no habrá más cambios". Tenía enfrente a Moreno, a Carlos Fernández, a Echegaray, a los ministros de Trabajo, Carlos Tomada; de Producción, Débora Giorgi, y a los directores de la Anses, Amado Boudou, y del Banco Nación, Mercedes Marcó del Pont.

Pero un ministro señaló ayer a LA NACION todo lo contrario: "En los próximos 20 días podría haber novedades". Los cambios, si se hacen, serán graduales. Los nombres para ir a Economía son Marcó del Pont y Mario Blejer. Pero ninguno de ellos aceptará si Moreno continúa.

El ala dura de Kirchner resiste los grandes cambios. Sostiene la teoría de "profundizar el modelo" y confirmar el gabinete. "Si la oposición quiere enfrentarnos, y entorpece la gestión, que se haga cargo de las consecuencias políticas", dijo a LA NACION un ministro del ala inflexible.

Zannini inspiró la conferencia de prensa de la Presidenta el lunes último cuando ésta negó la derrota y los cambios en el gabinete y la política. Fue tan criticada que luego De Vido impuso la salida de Jaime.

Para el ala dura, el eventual deterioro de la gobernabilidad sería denunciado como una "actitud golpista de la derecha". La Presidenta escucha a Massa y a De Vido, pero también asegura en la intimidad que "el fantasma del golpismo está vivo y, si no, miren a Honduras".

* Rossi no quiere ir al Gabinete

El diputado nacional Agustín Rossi aclaró ayer que "en ningún momento" recibió una oferta para ocupar un cargo en el Gobierno, y reiteró, por el contrario, su intención de seguir en el Congreso. "Logré renovar la banca. Quiero cumplir el mandato de cuatro años", afirmó. Fuentes oficialistas señalaban que podía mudarse a la Jefatura de Gabinete o al Ministerio del Interior.

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