Feroz ola de atentados deja en Bagdad al menos 127 muertos

Fueron cinco ataques con coches bomba contra edificios oficiales y una patrulla policial. Ocurrió el día en que se fijó la fecha de las elecciones legislativas para el 7 de marzo. Hay más de 500 heridos. Las autoridades acusan a la red Al Qaeda.
Una cadena de atentados coordinados con cinco coches bomba contra edificios de gobierno y una patrulla de la policía sacudió ayer Bagdad y dejó al menos 127 muertos y 500 heridos, en la peor jornada de violencia en la capital iraquí en más de un mes. La matanza eclipsó el anuncio del gobierno de una nueva fecha de elecciones parlamentarias, previstas para el 7 de marzo.

Los ataques, obra de conductores kamikazes en al menos cuatro casos, se produjeron de forma casi simultánea cerca de las 10.25 de la mañana, hora local, en diversos barrios de la capital, que quedó en gran parte cubierta por una densa nube de humo negro.

"Al menos 127 personas murieron y 448 resultaron heridas en los atentados con coches bomba", informó una fuente del Ministerio del Interior. Desde el Ministerio de Salud dijeron que eran 513 los heridos. De todos modos, las cifras eran provisorias, pues varias horas más tarde los equipos de rescate seguían buscando más víctimas bajo los escombros, en medio de escenas de pánico y terror de los pobladores.

En el barrio de Dora, en la entrada sur de Bagdad, un kamikaze hizo explotar su vehículo contra una patrulla de la policía frente al Instituto de Tecnología. Allí murieron al menos 15 personas -tres policías y 12 estudiantes- y más de 20 resultaron heridas, según fuentes hospitalarias.

Los otros cuatro atentados, que en total dejaron cerca de 120 muertos, tenían por blanco el palacio de Justicia en el barrio de Mansur, el ministerio de Trabajo, una oficina del ministerio del Interior en la zona de Al Nahda y el mercado Rasafi, en el centro de la ciudad.

Aunque ningún grupo se atribuyó los ataques de inmediato, el gobierno iraquí acusó a seguidores del ex dictador Saddam Hussein. "Los crímenes llevan la marca del grupo terrorista Al Qaeda y de los Baasistas (miembros del partido Baas de Saddam), apoyados por el exterior. Los enemigos de Irak y de su pueblo quieren provocar el caos en el país y perturbar las elecciones", afirmó en un comunicado el primer ministro, Nuri Al Maliki.

El objetivo es "oponerse a las aspiraciones del pueblo iraquí y hacer fracasar el camino democrático", manifestó el premier, quien destacó la coincidencia de los atentados con el anuncio de la fecha para las segundas elecciones legislativas desde la caída del régimen de Saddam, en 2003.

El Parlamento realizó una sesión de emergencia en la que numerosos legisladores exigieron respuestas por las aparentes deficiencias en la seguridad, y decidieron convocar para que declaren el jueves a Al Maliki y a sus ministros encargados del área, anunció el líder del Congreso, Iyad Al Samarrai.

La coordinación de los atentados se asemeja a los del 19 de agosto y del 25 de octubre contra ministerios y otros símbolos del poder en Bagdad, que en total dejaron más de 250 muertos. También fueron atribuidos a Al Qaeda y simpatizantes de Saddam.

La masacre de ayer fue otro golpe humillante contra las fuerzas iraquíes cuando buscan expandir su papel en el control de la seguridad, mientras los soldados estadounidenses están concluyendo sus planes para salir del país.

El gobierno iraquí y el ejército estadounidense han advertido de la posibilidad de un incremento de los ataques a medida que se acercan las elecciones. Según acordó ayer la Comisión Electoral después de varias postergaciones, se llevarán a cabo el próximo 7 de marzo.

Esos comicios son considerados cruciales para apuntalar la democracia y asegurar el cumplimiento del plan que prevé un completo retiro a fines de 2011 de las tropas estadounidenses que invadieron el país en 2003. Estados Unidos tiene 115.000 soldados en Irak, pero bajarán a 50.000 el año próximo con el retiro de las tropas de combate, antes del repliegue total.

Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Rusia, la ONU y la OTAN condenaron ayer enérgicamente los atentados en Bagdad y ratificaron su apoyo al gobierno iraquí.

El vicepresidente de EE.UU., Joe Biden, habló con el presidente de Irak, Jalal Talabani, y el premier Al Maliki, para manifestarles las condolencias de Washington.

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