Fernando "Pino" Solanas: "Kirchner no se animó a las grandes cosas"

Basó su campaña en reivindicaciones históricas del peronismo y del nacionalismo de izquierda. Según las encuestas, logra captar el voto de los jóvenes
Está esperando que llegue el viernes para dormir, agotado por el esfuerzo físico que le demanda la campaña. Pero se lo ve feliz, satisfecho de haber conseguido pelear el segundo lugar al Acuerdo Cívico y Social en las encuestas porteñas. El candidato a diputado de Proyecto Sur Pino Solanas ya registra una intención de voto cercana al 20% en la Ciudad, con lo cual su fuerza obtendría 3 diputados nacionales y 6 legisladores porteños. "Esto demuestra que no es necesario tener grandes sumas de dinero, banalizar la campaña o hacer el baile del caño para llegar a la gente", se jacta el cineasta tras aclarar que gastará sólo 150.000 pesos en toda la campaña.

–¿A qué atribuye este gran crecimiento?

–Cuando en 2007 sacamos el 8,5% de los votos en Capital, vimos que había oídos para alimentar con sustancia el debate político. Y ahora la devolución ha sido extraordinaria. Hay una gran parte de la ciudadanía que es independiente, que no está encorsetada en partidos y va colocando su voto como mejor le parece. Y traemos una propuesta distinta a las otras variantes. El justicialismo, con sus internas públicas y un candidato como Carlos Heller que se dice progresista y hace ostentación con sus gastos de campaña. La Coalición Cívica se colocó más a la derecha porque lleva un candidato (Alfonso Prat Gay) que fue funcionario del Banco Morgan cuando este se llevaba los ahorros argentinos. Y después está el PRO, herederos directos de las ideas liberales del menemato.

–La mitad de su electorado tiene menos de 35 años. ¿Qué es lo que prendió entre los jóvenes?

–La bandera de la recuperación de los recursos naturales. Hoy ningún país de la tierra prescinde de sus recursos estratégicos para enfrentar su desarrollo. Argentina los ha regalado, cuando siempre caminó financiándose con una pata en el campo y la otra en el petróleo y el gas. La derecha francesa nunca destruyó su núcleo de economía estatal, que es del 38%. Y en Alemania el 46% de la economía está en manos del Estado.

–Usted se muestra crítico del kirchnerismo pero sus aliados han votado varios proyectos del gobierno. ¿No es una contradicción?

–No. Hemos rechazado todos los proyectos que lesionan el interés de la Nación y de su pueblo, como el Presupuesto Nacional que ha sido un escándalo. Sólo hemos apoyado aquellos con orientación progresiva, vengan de quien vengan. Y lo seguiremos haciendo. Corregimos el proyecto oficial de expropiación de Aerolíneas para evitar que sirviera nuevamente para su reprivatización. Apoyamos las retenciones móviles y segmentadas pero nos opusimos al negociado escandaloso de la 125, que terminó con la estafa de las exportadoras al fisco por 1.750 millones de dólares. Pero no somos profesionales de la oposición. Hay que terminar con la mezquindad política. El Parlamento es el ámbito del consenso. Perón decía que quien consigue el 50 por ciento de lo que busca en politica, que lo festeje bien. Sólo en la guerra se puede poner de rodillas al otro. En política, eso no existe.

–¿Kirchner es peronista?

– Es un desarrollista, un neoperonista sui generis. Pero nunca se animó a las grandes cosas. Defender algunos núcleos de políticas nacionales está muy bien, pero no basta. Después de haber tenido mayoría parlamentaria, de crecer al 8% anual, con superavit fiscal y us$ 50.000 millones en el Banco Central, seguimos teniendo la mitad de la población en negro y 14 millones de pobres, que incluyen 5 millones de indigentes.

–¿Qué rescata del gobierno de Mauricio Macri?

–Nada. Macri continúa la idea privatista y elitista de (Carlos) Menem y (Domingo) Cavallo. Se profundizaron las diferencias entre el norte y sur de la Ciudad. Se aumentó el déficit de vivienda y encima redujo al 20% el presupuesto del Instituo de Vivienda. Vetó la ley de fabricación de los medicamentos básicos. Los hospitales públicos son una pena. Sólo en el Argerich hay 300 pacientes que esperan ser operados. Quiere convertir al Teatro Colón en un shopping de la cultura. No construyó un metro de subterráneo. En fin, una aberración.

–¿Qué pasa si el gobierno nacional pierde las elecciones?

–No soy alarmista. La segunda mitad del año, gane quien gane, será más brava porque hay déficit fiscal. Pero creo que será una transición sin mayores problemas.

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