Ni las ferias se salvan de la crisis: ventas caen hasta 60%

Hay menos puestos, menos gente y compras más medidas. Pocos tributan.
Equipos deportivos, jeans, juguetes, camperas, lentes de sol, DVD y CD copiados, ropa interior y hasta celulares: con precios llamativamente baratos, las ferias no necesitan mayor publicidad. Sin embargo, la contracción de la demanda que impuso la crisis también llegó a estas "galerías de lona", el reducto que la economía informal ofrece al consumo "gasolero".

Las ventas, según indicaron los comerciantes, cayeron hasta 60 por ciento. "Sólo salvamos los costos", coinciden. "Hay días en los que se vende una sola prenda y cerrás con pérdida", explica Laura, propietaria de un puesto en Ruta 9. El parate llevó incluso a algunos comerciantes que habían extendido su "local" a cuatro puestos, a cerrarlos y mantener sólo uno.

"Hoy en día, la venta me permite amortizar los gastos, pero no tengo las ganancias de antes", dice Marcos, propietario de dos puestos en La Toscana.

La merma castiga a un sector que sobrevive a la crisis y la falta de empleo a través de la informalidad. "Acá se trabaja bien, la mayoría de los puesteros empezó con una mano atrás y otra adelante, y hoy hasta se pudieron comprar un auto", relata Gloria, empleada de un puesto de ropa de la feria ubicada en ruta 20. En promedio, un local factura 1.500 pesos por día durante el fin de semana.

Menos ventas, más informalidad. Pese a que las ventas se precipitan en caída también en este segmento, las entidades empresarias advierten que el "mercado negro" no para de crecer. En el primer trimestre del año, la Dirección General de Aduana secuestró 31 millones de dólares de mercadería ilegal en el país: más de la mitad de todo lo que se secuestró en todo 2008.

En Córdoba, sólo en los primeros tres meses del año la Policía secuestró mercadería por 987 mil pesos, entre los que se cuentan CD, 15 mil anteojos "truchos", 2.200 cargadores y estuches de celulares, cigarrillos, juguetes, zapatillas y prendas adulteradas. Es que, según estimaciones de la Cámara Argentina de la Indumentaria, la ropa proveniente del contrabando, falsificación de marca y fabricación "en negro" representa el 60 por ciento del total que se comercializa en el país.

Desde la Cámara de Comercio de Córdoba, estiman que el negocio de la mercadería "trucha" mueve en la provincia 2.800 millones de dólares al año, cifra que representa un 10 por ciento del mercado nacional.

Según un relevamiento propio, las cinco ferias más importantes de la ciudad (sobre las rutas 9 y 20, Juan B. Justo y el casco céntrico) facturan más de 8,5 millones de pesos por mes.

Mario Campise, titular de la entidad, estimó que 12 mil comercios trabajan por fuera de la ley, es decir, 30 por ciento de los 40 mil comercios que releva el organismo en Córdoba.

"Lamentablemente, cuanto mayor sea el impuesto que el Estado implemente, mayor será el crecimiento de la venta ilegal, contrabando y falsificación de marcas", advirtió Campise. En efecto, la presión fiscal alcanzó el año pasado el 26 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), según abeceb.com. Sumando impuestos nacionales y provinciales, la carga asciende a 30,8 por ciento, asegura la consultora Idesa.

Difícil de rastrear. Según indicó un supervisor del área de fiscalización preventiva de la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip), el carácter volátil que adopta este tipo de actividad "favorece la evasión, debido a que son trabajadores golondrina que al momento de efectivizar la multa o clausura, ya no están en el mismo puesto".

Si bien la mayoría de los puesteros está inscripto en Afip como monotributista, el organismo calcula que no facturan por sus ventas –lo que incide en la categorización del tributo– ni tienen registrado el personal.

Además, los requisitos incluyen habilitación municipal (tanto el propietario del local como los puesteros), y registrarse como contribuyentes de la Provincia (Ingresos Brutos) y del Municipio (Comercio e Industria).

Un recorrido por las ferias más importantes indica que son pocos los comerciantes que trabajan con los papeles "en regla".

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