Los feriantes piden que se legalice su situación comercial

Solicitan la creación de una ley de "reconversión" para producir indumentaria.

Las ferias de ropa usada se convirtieron desde hace tiempo en una salida a la crisis comercial en la Argentina. En Salta, una de las más conocidas se encuentra en la zona sudeste, a un costado de la ruta provincial 26.

Desde su instalación hubo toda clase de conflictos, ya que los comercios debidamente habilitados se sienten perjudicados por este tipo de negocios. Los feriantes, a sabiendas de esta situación, solicitan que se regularice su situación ante AFIP (Administración Federal de Ingresos Públicos) y la Municipalidad.

El presidente del Centro Vecinal del barrio 115 Viviendas y representante de los feriantes, Miguel Pastrana, señaló que "venimos luchando por conseguir la habilitación de un espacio único para la feria y además conseguir la ley de reconversión. Esto sería generar desde los feriantes talleres de todo tipo de indumentaria, calzado y más. Así podríamos estar en regla con la Municipalidad y la AFIP", afirmó el dirigente barrial.

Pastrana resaltó el hecho de que "en la zona sudeste existe una comunidad en la que el trabajo en relación de dependencia no abunda, sino todo lo contrario. Por eso la feria para nuestra gente es una fuente de trabajo y quitarlas es dejar a la gente sin trabajo, es como cortarle las manos y los pies", graficó. De acuerdo a los dichos de Pastrana, "la feria es un lugar seguro, ya que este espacio está provisto de seguridad a cargo de doce policías retirados que se turnan cada ocho horas".

Inseguridad

Pese a las afirmaciones del titular del Centro Vecinal de 115 Viviendas es sabido que en la zona abunda la delincuencia y la venta de droga.

Para Federico Artaza, vicepresidente de la ONG "Movimiento de Integración Vecinal" del barrio Santa Cecilia, "el principal problema que tenemos es la inseguridad por la venta de droga. Los vecinos conocen los lugares en donde se vende y asisten a la Policía pero no pasa nada. Por ese tema hay tantos robos. Uno ve a los chicos robando focos de la casa, viendo la basura para ver qué pueden vender para conseguir la droga".

El dirigente remarcó que para la comunidad de esa zona "las ferias son un lugar de recreación para los vecinos, lo toman como un paseo, donde pueden tomar un helado, ver algo de ropa o comprar algo barato porque los precios son accesibles. Para salir al centro se requiere más tiempo y los domingos por lo menos no hay nada abierto. Además es una fuente de trabajo", remarcó.

Carmen, una mujer que posee un puesto dentro de la feria, admitió que "estamos contentos aquí porque podemos trabajar. Acá hay gente que no tenía nada y con el puesto logró un ingreso. Muchos de los chicos que estaban metidos en la droga, con el trabajo de la feria, salieron".

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