La feria "Del productor al vecino" también incorpora valor agregado

La feria "Del productor al vecino" también incorpora valor agregado
Los avances en materia productiva introducidos en el poco más de un año que lleva en vigencia el programa "Comodoro para Todos" se hacen indiscutibles con cada edición de la feria itinerante "Del productor al vecino", que este fin de semana se instaló en las afueras del gimnasio municipal 2 del barrio Pueyrredón.
Quien asistió a las primeras ferias agrícolas de Comodoro Rivadavia, en el verano de 2009, puede contrastar ahora el proceso evolutivo. El grupo de 14 productores que tenía inicialmente se ha multiplicado por diez. También la calidad de las verduras, hortalizas y frutas obtenidas pese a la aridez del suelo de la región sigue creciendo contra todo pronóstico y lo mismo ocurre con la optimización del stock.

El detalle que faltaba es que los productores además comienzan a dar valor agregado a sus cosechas y crías, con exquisitas elaboraciones artesanales, que lógicamente carecen de químicos y conservantes. Es decir, ofrecen naturalidad y frescura, por lo que cada vez más comodorenses se acercan a los estands y los productos se agotan en pocas horas.

Ese fue el escenario que volvió a vivirse ayer –y continurá hoy- en el estacionamiento del gimnasio municipal 2, del barrio Pueyrredón, donde los productores locales, sumados a invitados de las zonas de Sarmiento y Buen Pasto –los de Puerto Deseado no llegaron a tiempo– descargaban todos sus productos para arrancar puntuales a las 10 y cerca de las 13 ya debían reponer mercadería.

CAMBIOS ALIMENTARIOS

Si bien es claro que la práctica ya los acostumbró a prever imponderables y llevan un control de stock más minucioso para no tener que decirle a un vecino "no tengo más", la mercadería nunca alcanza. Y es que a la feria no solo concurre la gente del barrio anfitrión, ayer llegaban desde puntos tan disímiles como Kilómetro 8 o Rada Tilly, como el caso de Cristina, que recién salida de su trabajo y antes de volver a la villa hizo escala. Nadie va en busca de un producto fijo, pero todos pretenden lo mismo: alimentos naturales y de allí que todos los stands terminen vacíos.

Clientes de distintas idiosincrasias y costumbres dan ese mismo testimonio: "prefiero esta lechuga o este durazno al que viene del norte, con pesticidas y vaya a saber qué más". Y es así que los hábitos alimenticios van cambiando al ritmo de las ferias, sorprendiendo a muchos con algo tan básico como un huevo de granja, que por su tamaño y color el citadino consumidor de huevos de "fábrica" consulta si debe mezclarlos con algo para que no sean "tan fuertes"

Además, como ya se resaltó, la materia prima orgánica comienza a comulgar con elaboraciones caseras, como productos de chocolatería, licores, guindados, mermeladas, dulce de leche, quesos, conservas, frutas desecadas listas para compotas, hierbas y "yuyos" para el té y confituras, que se suman a los escabeches y preparados, o los mismos animales de granja y corral que pueden adquirirse en pie. También se encuentran animales faenados, y listos para la cacerola, y si no se tiene idea de cómo cocinar un conejo, a no preocuparse que en cada stand le pueden dar una receta diferente.

Al igual que en la última feria de 2009, en el ciclo de este año también está presente la cooperativa Frutos de Mar de Caleta Córdova. En sus stands se pueden adquirir langostinos empanados, rabas y empanaditas de sombreritos, por mencionar sólo algunas de las exquisiteces más solicitadas.

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