Feria de oportunidades.

Por: Ricardo Kirschbaum.

Ahora se dice que si Kirchner triunfaba en las elecciones, el candidato presidencial no iba a ser Daniel Scioli, sino el cordobés De la Sota.

Kirchner perdió y no se sabe cuál será ahora la suerte de ese plan que no iba a significar un giro a la izquierda sino la ratificación peronista. En los conciliábulos de un justicialismo en asamblea ha reaparecido el nombre de De la Sota entre los presidenciables, todavía unido a Kirchner.

Como ninguno de los que juega en ese nivel es un improvisado, el nombre del cordobés, que puja con suerte incierta por ser el jefe del peronismo provincial, ha sido expuesto para desgastarlo.

Scioli, por su lado, está atrapado entre la necesidad desesperada de ayuda federal por el déficit bonaerense y su futuro político. Cuanto más se diferencie del matrimonio Kirchner más expuesto estará a la asfixia económica; cuanto más se acerque a la Casa Rosada, más de deshilvanará su sueño presidencial. En esa opción de hierro, Scioli debe estimar cómo impactará la crisis en su futuro y cuánto podrá resistir el poder central la lava del volcán social bonaerense.

Mientras el gobernador se decide, Duhalde está intentando controlar el PJ. En la maniobra quiere apartar del peronismo a De Narváez y a Macri, aunque, ya se sabe, la extensible manta justicialista parece corta pero al final cubre a todos. También a Felipe Solá.

Todos todavía miran hacia Reutemann con ansiedad. El santafesino está callado (a José Pampuro le dijo sólo que hay que esperar). Su silencio hace florecer ilusiones: se está hablando hasta del salteño Juan Manuel Urtubey como un nombre a considerar para 2011.

En esta feria de oportunidades, los peronistas están convencidos de que si no definen bien una fórmula para el poskirchnerismo, llegará la restauración radical a la Casa Rosada con Julio Cobos.

Comentá la nota